Marta Merlos: una vida dedicada a enseñar y acompañar

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Kellys Portillo
17/03/2026

Desde niña, Marta Merlos se imaginaba en un aula. En su casa colocaba cinco o seis sillas frente a una pequeña pizarra y sentaba allí a sus primas para asignarles tareas. Aquellos juegos anticipaban una vocación que, con los años, se convertiría en su camino de vida: la docencia. 

Marta Merlos durante la clase de Lógica y Matemática del Curso de Inducción 2026. Fotografía: Dirección de Comunicaciones.

“Comprometida, dedicada y cercana a sus estudiantes”, así describe Luis Fuentes, graduado de Ingeniería Eléctrica, a Marta Merlos, conocida en la comunidad universitaria como “ingeniera Merlos”. Con más de 30 años de trayectoria en el Departamento de Matemática, su labor ha trascendido las aulas y se ha caracterizado por el afán de servicio y el constante apoyo al Programa de Becas Mártires de la UCA. 

En 1976, en medio del conflicto armado salvadoreño, ingresó a la Universidad para estudiar Ingeniería Eléctrica. Inicialmente, fue beneficiaria de una beca por haber obtenido uno de los mejores promedios en su bachillerato; sin embargo, tuvo que renunciar a ella porque el programa exigía no trabajar. Ante la necesidad de empleo, decidió continuar la carrera mientras trabajaba, lo que hizo que su proceso formativo se extendiera más de lo previsto. Finalmente se graduó en 1985. 

Luego, cursó programas de formación continua, entre ellos diplomados en estadística en la Universidad y en pedagogía técnica en Colombia. En 2016, obtuvo la Maestría en Estadística Aplicada a la Investigación de la UCA. 

Antes incluso de graduarse de ingeniería, Marta ya tenía experiencia en la enseñanza de áreas técnicas: al salir del bachillerato, trabajó como auxiliar de laboratorio de física, fue tutora de matemáticas y dio instructorías en la Universidad por servicio social. Estas experiencias marcaron sus primeros pasos en la docencia. 

Más de tres décadas en las aulas de la UCA  

En 1992 comenzó a ejercer como docente hora-clase en la Universidad, impartiendo Álgebra Vectorial y Matrices, una de sus asignaturas favoritas, que continúa enseñando hoy en día. 

En 1994 fue contratada a medio tiempo; en 1997 pasó a tiempo completo. En esa etapa impartió Matemáticas I y II a estudiantes de la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales, además de la materia Herramientas Cuantitativas. 

Se define como una académica exigente. Con el paso del tiempo, sin embargo, comprendió que la exigencia debe ir acompañada del apoyo a los estudiantes, a fin de garantizar la calidad académica y el desarrollo integral. Esta visión retoma un consejo del P. Francisco Ibisate: “Ser exigente y ser buena gente”. Un principio que ha procurado reflejar en todo su quehacer. 

Marta reconoce que ha aprendido mucho de cada generación con la que ha compartido el aula. Partiendo de que cada estudiante carga con historias, retos, fortalezas y debilidades que es necesario reconocer, se esmera por acompañarlos académicamente y orientarlos hacia otras instancias de la UCA que pueden atender sus intereses y necesidades extracurriculares. 

“Ser docente es un gran compromiso social e histórico para quienes lo somos en esta universidad, ya que significa formar profesionales competentes y éticos en su especialización, con sentido crítico, que pongan sus conocimientos para mejorar las condiciones de vida de todos los salvadoreños, especialmente de los más desfavorecidos”, afirma. 

Entre las anécdotas que recuerda con especial cariño está la de un estudiante de Arquitectura que le hizo una caricatura. En ella aparecía rodeada de fórmulas matemáticas y con frases como “Siga por aquí” o “Váyase para allá”, una forma humorística de retratar su estilo de enseñanza frente a la pizarra. La caricatura surgió de una broma frecuente entre sus estudiantes, quienes suelen decir que comienza a escribir en la esquina superior izquierda de la pizarra y termina en la esquina inferior derecha, mientras guía a la clase paso a paso entre ecuaciones y procedimientos. 

Junto con los académicos Gloria Gallo y Gildaberto Bonilla, es autora de un libro de matemáticas para primer año de bachillerato. Además, en 2021, recibió el Premio a la Docencia Universitaria otorgado por la Asociación Salvadoreña de Ingenieros y Arquitectos (ASIA), en reconocimiento a su trayectoria y compromiso con la formación de estudiantes. 

De la mano con los becarios 

Con el paso de los años, Marta se fue involucrando activamente en programas de becas e iniciativas de apoyo académico; entre ellos, el Programa de Refuerzo Escolar P. Dean Brackley, S.J., que ofrece apoyo en matemáticas y lenguaje a jóvenes de tercer ciclo y bachillerato de comunidades vulnerables de San Salvador, y el Programa de Becas Mártires de la UCA, en el que acompaña y orienta a estudiantes becarios. 

El Programa de Refuerzo Escolar P. Dean Brackley, S.J. es una de las iniciativas mediante las cuales Marta Merlos apoya el proceso académico de jóvenes. Fotografía: Dirección de Comunicaciones.

En el contexto actual, la docencia, dice, implica ir más allá de la enseñanza de contenidos académicos. En ese sentido, destaca el legado de figuras como los padres Dean Brackley y Rafael de Sivatte, quienes impulsaron iniciativas de becas, apostando por la educación como una vía para transformar vidas y contribuir al desarrollo del país, en particular entre jóvenes de escasos recursos. 

“Los padres Ibisate y Sivatte decían que si a una persona le cambiás la vida por la educación, ya se habrá hecho algo por El Salvador. Ver cómo la vida de estas personas y sus familias cambia gracias a la educación es muy emocionante”, declara. 

La propia experiencia de Marta Merlos refuerza el sentido de estas iniciativas. Durante su etapa como estudiante, ella también necesitó una beca y tuvo que trabajar para apoyar a su familia mientras cursaba sus estudios universitarios. Por ello asegura que en la historia de muchos becarios reconoce parte de su propio recorrido. 

A 60 años de la fundación de la UCA 

Para Marta, la docencia en la UCA ha avanzado hacia una visión más integral que vincula la enseñanza con la proyección social y el acompañamiento cercano a las necesidades del estudiantado. 

Al reflexionar sobre la historia reciente de El Salvador y de la Universidad, señala que el legado social e histórico de los mártires de la UCA, así como el trabajo de quienes dieron continuidad a ese legado, constituye una fuente de ánimo para las nuevas generaciones. 

“Nos inspiran a que, en un tiempo diferente y con nuevos retos y obstáculos, sigamos trabajando desde el ámbito académico universitario para lograr condiciones de vida dignas para todos los salvadoreños y en especial de los que más lo necesitan. No debemos perder de vista la misión de la UCA”. 

Marta Merlos, académica del Departamento de Matemática. Fotografía: Dirección de Comunicaciones. 
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