Casos y cosas laborales

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Cuando una empresa grande tiene problemas laborales, la mayoría de los medios de comunicación silencian el problema. Se trata de empresas que dan jugosas cantidades de dinero en concepto de publicidad a periódicos y cadenas de radio o televisión. Solo los medios pequeños se atreven a informar o a decir algo. Otra es la situación si la empresa grande, sea comercial o de otro tipo, está catalogada como afín a la crítica o a la justicia social. Entonces los problemas se agrandan en los medios, independientemente del tamaño o de la misma realidad de la situación. El caso del escalafón en el Ministerio de Salud, que debería ser legalmente revisado y quizás cambiado, se ha convertido en un problema político en el que se exacerban pasiones y confrontaciones. Aumentos salariales sistemáticos del 8% anual en una economía dolarizada, y con médicos que pueden seguir trabajando legalmente aun después de jubilarse, no tienen sentido. Es difícil encontrar parangón al absurdo de mantener trabajando y otorgarles el respectivo aumento anual a cirujanos de 80 años de edad. La ley que se aprobó en tiempos del colón, sujeto a una inflación permanente, debió modificarse cuando se pasó al dólar.

Mientras que con el escalafón corren ríos de tinta sin que ninguna de las partes llegue a un arreglo legal convincente y necesario, en el campo de los derechos laborales se siguen dando lagunas informativas importantes. El caso de Avianca, la línea aérea que absorbió a Taca hace pocos años, es significativo. Varios de sus trabajadores han sido despedidos sin que se le quiera reconocer sus derechos laborales. Probablemente mal asesorada por el típico profesional dispuesto a recortar beneficios del trabajador, la empresa se niega a incluir horas extras en el cálculo de las prestaciones de varios de sus empleados recientemente despedidos. A pesar de que en algunos casos la empresa fue condenada judicialmente, el truco es apelar y desesperar al trabajador con la lentitud del sistema judicial, para conseguir arreglos lo más favorables al empleador. Varios de estos trabajadores llevaban trabajando en la empresa más de diez años y habían sido ascendidos varias veces por su efectividad y capacidad.

La negativa del Estado a buscar soluciones legales cuando una ley, como la del escalafón, amerita cambios es origen de problemas. Pero lo mismo pasa cuando una empresa poderosa regatea los derechos del trabajador. Y Avianca está en esa situación, poniendo en mal a una inversión que por ser latinoamericana debería estar más abierta y ser más responsable con la legislación laboral y los trabajadores salvadoreños. Aunque la mayoría de las grandes empresas nacionales han ido desarrollando mayor conciencia social y dan un trato cada vez más adecuado a sus empleados, quedan entre los figurones de la patronal algunos individuos que con su defensa a ultranza del egoísmo económico favorecen las condiciones para que algunas empresas caigan en abusos y contradicciones. Tener buenos trabajadores, según consta en el historial, y despedirlos sin corresponder adecuadamente a sus derechos no puede ser considerado correcto.

Como tampoco es correcto que el propio sistema judicial, después de reinstalar a un grupo de trabajadores injustamente despedidos de un juzgado, les niegue su derecho a recibir el salario de los meses que estuvieron sin trabajar a causa del despido. Es cierto que si se siguen pautas constitucionales, a la jueza que despidió injustamente a los trabajadores le correspondería pagar la indemnización de los meses que ellos estuvieron sin salario. Pero la Constitución también dice que el Estado debe ser subsidiario cuando el juez no puede indemnizar, dado su salario o su patrimonio. Lo que no se puede es adeudarles eternamente a los trabajadores los más de 20 meses de salarios no cobrados. Que la culpa de esto sea del sistema judicial en su conjunto es simple y sencillamente una vergüenza. Y es además un abuso intolerable que el mismo sistema recurra a la estrategia ilegal de dejar correr el tiempo para ver si los trabajadores —en este caso, gente de bajos salarios— se desesperan.

Las relaciones entre capital y trabajo requieren todavía en El Salvador mucho diálogo, y probablemente mucha receptividad y paciencia a lo largo de las conversaciones. En ambos lados puede haber gente cegada por los propios intereses, e incluso fanática. O todavía peor, tramposa o corrupta. Los bajos e insuficientes niveles de diálogo en las discusiones del año pasado sobre el salario mínimo, que todavía hoy tienen algunos ridículos ecos, muestran en buena parte la dificultad para una sana relación entre el capital y el trabajo. Por eso mismo es necesario un mayor diálogo, para ir superando barreras y malos entendimientos. Empresas como Avianca, que presume de dar un buen servicio a sus muy numerosos pasajeros, deberían dar el ejemplo, en vez de convertirse en un elemento más de abuso del débil. Una empresa de servicios no debe arriesgarse a que su prestigio caiga. Y tratar inadecuadamente a sus empleados es la mejor forma de conseguir que haya clientes que busquen otra forma u otra empresa para viajar.

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Anónimo
22/02/2017
21:31 pm
La estrategia de la distracción El elemento primordial del control social es la estrategia de la distracción que consiste en desviar la atención del público de los problemas importantes y de los cambios decididos por las elites políticas y económicas, mediante la técnica del diluvio o inundación de continuas distracciones y de informaciones insignificantes La estrategia de la gradualidad Para hacer que se acepte una medida inaceptable, basta aplicarla gradualmente, a cuentagotas, por semanas y meses consecutivos. Dirigirse al público como criaturas de poca edad La mayoría de la publicidad dirigida al gran público utiliza discurso, argumentos, personajes y entonación particularmente infantiles, muchas veces próximos a la debilidad, como si el espectador fuese una criatura de poca edad o un deficiente mental. Cualquiera que reflexione sobre lo anterior encontrará facilmente estas formas de manipular a los lectores de los medios tradicionales del país.
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Anónimo
21/02/2017
18:20 pm
Aviaca y Holcim? cual ? si para entrar a trabajar ha esas empresas te piden hasta la magifica , afuera que te hacen el poligrafo , que lo hace un tipo que no te da ninguna tregua, es un supremo en sacar lo que se le antoja, asi como ?
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Anónimo
21/02/2017
14:51 pm
Lo del incremento salarial de ciertos escalafones es exponencial y son insostenible. Imagínese a alguien que gana inicialmente $500, en los siguientes años ganaría:$540 ($40 de incremento), $583 ($43 de incremento); $629.00 ($46 incremento), $679 ($50 incremento) y en un 5to año, recibiría $733 ($54 de incremento) y en 10 años tendría un salario de $1,079 (incremento de $579). Pero alguien que comienza con $1000 al cabo de 10 años tendría un salario de $2158 (incremento de $1,158). Lo justo sería incrementarle más al que menos gana, pero esta modalidad favorece al que más gana. Lo irónico es que los que más protestan son los que menos ganan. El gobierno debe cambiar tanto los contratos colectivos que establecen incrementos automáticos así como, el incremento salarial acumulado.
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Anónimo
21/02/2017
13:09 pm
Este tipo de acciones por parte de empresas grandes no nos debe de extrañar para nada. El gentilicio de guanacos en una de sus diferentes versiones de origen, es motivo o causa para que muchas empresas nacionales y extranjeras traten a sus empleados al mejor estilo de Avianca. Lo más triste es que toda esta actitud es aplicada con la complicidad de un sistema judicial inoperante, lento, injusto, insensible y corrupto. Lo mismo sucede en el poder ejecutivo, cuyos ministerios destinados a velar por proteger al ciudadano honrado y trabajador, muchas veces terminan haciendo el triste papel de verdugo. También estos medios de comunicación son los mismos en olvidar difundir la enorme resposabilidad social con la operan algunas empresas como Acsa y Holcim como un ejemplo en positivo de que no todo está perdido en este país. Avianca debería de pedir asesoría a estas dos grandes empresas antes mencionadas, pues me parece que contribuirían mejor al desarrolo económico y social del...
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Anónimo
20/02/2017
18:45 pm
estos comentarios abonan a formar conciencia es importante buscar la forma de que mas gente se entere de las malas praxis judicial y buscar al menos la condena social, empresas asi no sirven, son una verguenza.
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