Celebración del militarismo, no de la independencia

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Editorial UCA
16/09/2019

La celebración de la independencia puede aprovecharse para cultivar el amor a lo propio, pero también llevar a dinámicas que no solo dificultan la convivencia ciudadana, sino crean problemas, en ocasiones graves, en la relación con otros países. En Centroamérica, el excesivo nacionalismo generó guerras entre países hermanos y ha dificultado el establecimiento de políticas comunes, la integración económica y política, y la culminación de proyectos compartidos. El nacionalismo de los países ricos da pie al desprecio a los del Tercer Mundo y alimenta el rechazo a los migrantes, lo que impide resolver adecuadamente el problema de la migración masiva de personas que huyen de situaciones de pobreza y violencia insoportables.

El Salvador, al igual que el resto de países centroamericanos, tuvo una independencia pacífica. Quienes la abanderaron eran intelectuales, profesionales (en su mayoría, sacerdotes y hombres de leyes) y lo que en aquel momento se podría entender como empresarios. No hubo militares. Estos vinieron después y montaron conflictos inútiles, golpes de Estado, corruptelas, dictaduras e inestabilidad política. La pregunta surge inmediata: ¿tiene sentido que una independencia pacífica y civil se conmemore con un desfile militar, ensalzando la fuerza como recurso para defender al Estado?

El sacerdote y académico José Simeón Cañas vio con claridad que había que construir la independencia sobre la abolición de la esclavitud. Entre los generales que vinieron después, abundaron las intrigas, guerras y muertes, así como la sujeción de la justicia al autoritarismo militar. ¿No sería mejor celebrar a José Simeón Cañas, analizando las nuevas esclavitudes de la actualidad y tratando de superarlas? ¿Son los desfiles militares la mejor manera de construir patria? Sentir orgullo de los civiles que impulsaron una independencia digna es más importante que los desfiles de un ejército que durante la guerra perdió el honor al masacrar a su propio pueblo y que sigue negándose a rendir cuentas por sus crímenes.

Además, celebrar con desfiles militares la independencia es irracional. El Salvador no necesita ejército para defenderse de agresiones externas. Hay suficientes tratados y alianzas internacionales como para que una guerra con otra nación sea imposible. Ni siquiera como aliado militar de otros países tiene mayor peso. Si algo puede hacer nuestro país por la paz mundial no es tanto participar en misiones militares, sino desarrollar y mantener una diplomacia internacional claramente pacifista. Y para ello servirían de guía salvadoreños que tuvieron protagonismo en instituciones internacionales de derechos humanos, que salvaron vidas durante diversas guerras. Si hacemos coincidir la independencia con el deseo de libertad, tenemos que formular objetivos coherentes con nuestras necesidades. Y para ello, deben ponerse los recursos del Estado al servicio del desarrollo interno, especialmente de la educación y la salud. Si queremos celebrar la independencia, lo más adecuado es destacar los ejemplos de personas, grupos o instituciones que han apoyado el desarrollo, que han tratado de fortalecer la democracia y que han defendido los derechos humanos, sobre todo los de las víctimas de la violencia y la esclavitud que impone la pobreza.

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Orlando
17/09/2019
23:43 pm
Casi todo muy acertado, pero totalmente de acuerdo en que una independencia pacifica debería ser celebrada con mas apoyo al desarrollo, fortalecimiento de la democracia y la defensa de los derechos de todos, pero con enfoque a los grupos mas vulnerables. Históricamente los militares son vistos como generadores de guerra, pero no hay que obviar el hecho que muchas veces han sido dirigidos por políticos y las consecuencias han sido mas catastróficas a nivel mundial "No hubo militares"... ¿y el filosofo y general Manuel José Arce?
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Julio630655305
20/09/2019
10:47 am

Manuel José Arce no fue firmante del Acta de Independencia. Los firmantes fueron: Gabino Gaínza, Mariano Beltranena, José Mario Calderón, José Matías Delgado, Manuel Antonio de Molina, Mariano Antonio de Larrave, Antonio Rivera Cabezas, José Antonio de Larrave, Isidro del Valle, Mariano de Aycinena, Pedro de Arroyave, José Lorenzo de Romaña, José Domingo Diéguez, José Cecilio del Valle y Pedro Molina Mazariegos. Así que no hubo militares.

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Ana568286747
16/09/2019
13:24 pm
Gracias por edificar con este escrito. Es refrescante después de ver el desfile de ayer. El orden del mismo bloque militar tuvo un orden inverso, dejando a la cola unidades que están capacitadas para efectuar rescates, brindar primeros auxilios, construir viviendas y remover árboles caídos. Fue el segmento estudiantil, con la representación de los 14 departamentos, el que consoló la tristeza que dejó en mi corazón la evocación auto-destructiva que le antecedió. Gracias a Dios, muchos niños y niñas de la audiencia se sintieron felices al ver equinos y caninos.
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Maricruz
16/09/2019
12:26 pm
Que gran verdad escrita, pero me duele ver a un pueblo dormido ante tal acción, sin ninguna reacción de cambio ante lo que día a día pasa y lo mas doloroso es ver joven apoyando las acción del gobierno, sin animo de cambiar la realidad y solo actuando como zombis , ante la realidad de país. Esta es mi Patria: un río de dolor que va en camisa y un puño de ladrones asaltando en pleno día la sangre de los pobres. Cada gerente de las compañías es un pirata a sueldo; cada ministro del gobierno democrático un demagogo que hace discursos y que el pueblo apenas los entiende. Oswaldo Escobar Velado poesía perfecta
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Ana568286747
17/09/2019
11:09 am

De ese "pueblo dormido", las personas graduadas de la UCA somos de las primeras que debemos despertar, reaccionar y actuar. Podemos comenzar con nuestros círculos de influencia (familia, amistades, en el trabajo), motivando a que las demás personas despierten también. Siempre habrá diversidad de pensamiento, pero compartir nuestras ideas aporta a formar criterio. Además, podemos escribir, hacer llamadas a medios cuando están al aire, poner el tema en la palestra anticipadamente en el 2020, buscando incidir. Especialmente, debemos ser modelos positivos para las personas jóvenes.

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