Más gente como Mario

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Editorial UCA
03/09/2014

Hace siete años moría un estudiante de Arquitectura de la UCA. Se llamaba Mario Moreno y era voluntario activo de Techo, la organización latinoamericana antes conocida también como Un Techo para mi País. Fue asesinado en un asalto cuando regresaba de un cantón de La Unión donde la ONG planificaba una nueva construcción de viviendas. Participaba también con su guitarra en una banda juvenil de rock y todos sus compañeros lo recuerdan como una persona siempre alegre y creativa. Su experiencia en Techo lo llevó no solo a construir viviendas, sino, cuando tenía 18 años, a convivir en una champa durante quince días con una de las familias que iba a ser beneficiada.

En aquel momento escribió lo siguiente: “He vivido el martirio que viven miles de familias salvadoreñas; pero no solo vivimos en la champa, sino que trabajamos; fuimos a recoger basura, de albañil, ordeñar vacas; y me doy cuenta de los riesgos y sacrificios que hace nuestra gente para conseguir unos pocos dólares (…) La pobreza es un delito (…) los jóvenes no vamos a permitir que nuestra gente siga viviendo así”. Y siguió trabajando en la organización con esa misma decisión hasta el momento en que entregó su vida.

La semana pasada, en la presentación del informe de desarrollo humano del PNUD, se decía que “El Salvador es un ejemplo de conquista de desarrollo humano, y es el que más avanzado en este tema en los últimos 20 años”. Si esa afirmación es cierta, el avance en desarrollo humano es muy deficiente en el mundo en que vivimos. Si nosotros somos un ejemplo, con nuestras débiles redes de protección social, graves desigualdades, altos niveles de violencia, impunidad y corrupción, algo falla en el mundo. Al final, aunque los informes son necesarios, la solución está en las personas. Y los jóvenes necesitan ser parte de esa solución.

El Salvador necesita más personas como Mario Moreno. Gente que no se conforme con el discurso complaciente, aunque haya que reconocer los avances. Personas a las que les arda en las venas el dolor de sus prójimos y se comprometan con más energía a la transformación y desarrollo de El Salvador. Y, sobre todo, jóvenes que sean capaces de fijarse metas de erradicación de la pobreza, de superación de la violencia tanto estructural como criminal, de universalización igualitaria de los derechos básicos. Jóvenes a los que hay que alentar en vez de olvidar, marginar o golpear.

Para eso es necesaria una política de juventud más clara y enérgica, más decidida a transformar la vida de los jóvenes. No podemos hablar de desarrollo mientras seguimos transmitiendo generacionalmente pobreza, subempleo y desigualdad. Nuestros jóvenes tienen hoy los peores salarios, son los que más sufren de homicidios, se ven empujados en grandes proporciones a emigrar y a veces son forzados a ingresar a bandas criminales no solo por presiones de barrio, sino por la falta de perspectivas que la sociedad salvadoreña les ofrece. Esta sociedad consumista, clasista y excluyente, con escasos valores solidarios en las cúpulas del liderazgo económico, empuja a muchos jóvenes a la desesperanza.

Revertir esa situación implica invertir en los jóvenes, universalizar la educación secundaria, abrir posibilidades de formación técnica, ampliar el mundo universitario. Y apoyar a todos los que, como Mario, se lanzan generosos a multiplicar la solidaridad en El Salvador. Jóvenes incidiendo en la sociedad, rompiendo moldes y estructuras caducas. Hace años acostumbrábamos decir que solo el pobre salva al pobre. Hoy sabemos que son los esfuerzos colectivos, masivos y construidos sobre la generosidad y la solidaridad los que pueden transformar los países.

En El Salvador no habrá futuro si no logramos incorporar a los jóvenes a ese gran esfuerzo nacional de transformación y cambio. Grandes acuerdos nacionales, pactos fiscales orientados al desarrollo solidario, planes de nación o cualquier otro instrumento de planificación de futuro tiene que pasar por una política de inversión en nuestros jóvenes y niños, que posibilite y aliente a la construcción de una mejor sociedad. Una sociedad en la que se den la mano el conocimiento, la racionalidad, la convivencia solidaria y el esfuerzo generoso en torno al bien común. Y donde no se olvide nunca a jóvenes como Mario y tantos otros, que entregaron su energía y su vida a la tarea de ir pergeñando un país radicalmente más humano.

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Anónimo
04/09/2014
21:29 pm
Sería bueno que emitieran un decreto que se llame\" Pensionado(a), dale la oportunidad a un JOVEN\". Es triste llegar a Instituciones Públicas y encontrar mucha gente que ocupa un puesto de trabajo y ya no rinde, personas ya pensionadas, percibiendo 2 ingresos; mientras muchos de nuestro jóvenes, tocando puertas y no se les abre. Y muchas plazas de ésas, son bien jugosas, que hasta tienen oportunidad de viajar con frecuencia. Seria bueno hicieran una investigación periodística en esta materia. Y aprobaran o rechazarán lo expuesto. Aunque sea un pequeño porcentaje de jóvenes tuvieran ya trabajo. Ya que la propuesta de \"Mi primer empleo, hace 5 años nunca llegó a ellos\".... Muchas gracias..
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Anónimo
04/09/2014
09:46 am
No se si la parte primera de mi comentario ha sido acusado. Pero bien, ofrecía mis condolenciaas por tan sensible pérdida en una marea de gente que asiste \"asiste a aprender\" solo por la necesidad de validar un título y también, sugería el interés por que fuese de algun modo sistematizada la experiencia sociológica de tan valioso muchacho. Aparte, claro de lo importante que puede ser poner en evidencia informes complaciente4s como el mencionado y otros como los que se reciban a diario acerca de cómo avanza el país en competitividad! por \"transparencia activa\"!
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Anónimo
04/09/2014
09:29 am
Primero que nada, mi mñas sentido pésame por la pérdida de otro valioso chico. Segundo: Qué informe mñas ridículo. Tercero: Una forma de homenajear tan sensible pérdida, sio existe, cosa que desconozco, debería ser presentar \"sistematizada\" la vivencia humana de este pobre muchacho.
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Anónimo
04/09/2014
06:52 am
Somos un país deshumanizado, en donde cada uno vemos solamente nuestra conveniencia. Las pocas oportunidad que los jóvenes tienen para iniciar al campo laboral son mínimas. Es necesario que los adultos que ya cumplieron su vida laboral tomen la deicision de retirarse, pero siguen trabajando pensionados y con salario Que oportunidades tienen los jóvenes, esto solo incrementa la pobreza,desesperanza dejemos los espacios laborales para las nuevas generaciones de profesionales
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Anónimo
04/09/2014
05:08 am
La juventud de hoy en en el grueso de su membresia solo cuestiones baladí piensa. De cien jóvenes en lista,talvez dos tengan conciencia de la situacion del mundo, y a veces incluso, los que piensan lo hacen alrededor de un fanatismo político o religioso. Mientras no haya una humanidad humanizada este mundo seguirá al revés.
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Anónimo
03/09/2014
21:29 pm
excelente articulo del editorial uca.mario se sentiría orgulloso de escuchar esto.Lamentablemente fue victima de la violencia por la que a traviesa nuestra nación cuyo origen proviene de un sistema que ha convertido al ser humano insensible al dolor ajeno,a la necesidad que tienen los pobres de ser solidarios con ellos,esto lo comprendió mario al convivir con ellos. porque se hizo uno de ellos.nuestros pobres no anhelan hacerse millonarios sino que desean que les cumplan sus derechos fundamentales:trabajo digno,vivienda,agua,salud y educación universitaria gratuita contemplados en nuestra constitución.Y a quienes les toca hacer esto,a los políticos,pero aquellos con conciencia social y que no respondan a intereses partidarios,que solo lleguen a las comunidades a regalar cosas cuando vienen las elecciones.Para terminar cuando se le dará la oportunidad a los jóvenes a que tomen decisiones políticas y que no sean utilizados para fines propagandísticos.cambiemos la política por favor
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Anónimo
03/09/2014
19:29 pm
Muy interesante, lástima porque una orientación de país de este tipo, requiere gobernantes mejor educados, con principios de solidaridad notables.
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Anónimo
03/09/2014
10:29 am
Es muy lamentable la situación en la que viven muchas personas, y se necesita trabajo y compromiso en todas las actividades que realicemos como profesionales, pero yo los quiero alentar a los que lean esto a apuntar a lo más alto de la cúpula económica como menciona el articulo, porque ahí es donde se fijan las políticas públicas y donde están las empresas que tienen la capacidad de dar empleo a la gente. La gente más buena, solidaria y trabajadora merece estar ahí, pero nadie nos va a regalar eso, nosotros tenemos que trabajar por ello. No se desanimen y den su esfuerzo al máximo aun estando en la Universidad y sobre todo ambicionen a lo grande porque necesitamos verdaderos lideres allá arriba y nosotros tenemos el potencial y por ende la responsabilidad de hacerlo. Un abrazo muy fuerte a todos. Ánimo.
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