Elecciones 2021 en El Salvador: Nuevas Ideas y el fenómeno de Nayib Bukele

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El partido Nuevas Ideas ganó las elecciones legislativas, municipales y del Parlamento Centroamericano del pasado 28 de febrero con una mayoría de candidatos desconocidos, pero apoyados por la figura del presidente Nayib Bukele. En la campaña política, el partido Nuevas Ideas promovió frases como: "Vota por la N de Nayib" y "Nuevas Ideas, el partido de nuestro presidente", y se presentó como una "tercera opción" frente a los partidos tradicionales: Arena (Alianza Republicana Nacionalista) y FMLN (Frente Farabundo Martí) que dominaron las elecciones desde 1989 a 2019. Con estos resultados, el sistema de partidos se configura ahora como uno de partido predominante (Nuevas Ideas), que se enfrenta a una oposición débil y fragmentada. Entonces, este nuevo escenario plantea algunas preguntas: ¿Por qué Nuevas Ideas logró esta victoria? ¿Cuáles son los efectos directos de esta victoria en el sistema político? ¿Qué problemas podría traer esta situación?

Para responder a la primera de esas interrogantes es necesario resaltar un aspecto ajeno a Bukele y Nuevas Ideas, referido especialmente a la crisis de representación. Instituciones como los partidos políticos y la Asamblea Legislativa han sido percibidos como ineficientes para enfrentar el desempleo, la degradación de los servicios sociales, la corrupción, la seguridad pública, etc. A esto se suma que Arena y FMLN, con estructuras altamente disciplinadas e institucionalizadas, no estaban abiertos a la crítica interna. Además, no fueron coherentes con sus ideales y redujeron la conexión con sus electores. De ahí que los antiguos simpatizantes, apáticos e inconformes, sintieran cada vez menor identificación con estos partidos.

Por otro lado, un motivo directamente relacionado a Nuevas Ideas es su relación con el presidente de la República. Nayib Bukele cambió el discurso moderado de los "políticos tradicionales" por uno más disruptivo, que buscaba mover el deseo de venganza de gran parte de la población contra los líderes políticos. Este discurso también fue efectivo para ridiculizar a sus adversarios, a la vez que promovía sus propios logros. Sus estrategias comunicacionales de mensajes llamativos, el anuncio de obras monumentales (no necesariamente imprescindibles) y la promoción de temas de moda a través de las redes sociales permitieron a Bukele conectar con la población joven. Los salvadoreños que se sentían abandonados por los políticos tradicionales o "los mismos de siempre" ahora se sintieron defendidos. Además, como presidente, Bukele despidió a varios funcionarios de “los mismos de siempre” a través de Twitter, distribuyó "bolsas solidarias" con comida, dinero y computadoras. También, adaptó el Centro de Ferias y Convenciones (CIFCO) como hospital para atender pacientes con covid-19.

Ante este escenario, ¿Cuáles son los efectos directos de la victoria de Nuevas Ideas en el sistema político? En El Salvador, la Asamblea Legislativa está compuesta por 84 escaños, de los cuales 43 constituyen mayoría simple y 56 mayoría calificada. Con la mayoría simple se pueden decretar impuestos y tasas sobre bienes y servicios. Con la mayoría calificada pueden ser elegidos magistrados del Tribunal Supremo Electoral y de la Corte Suprema de Justicia. Adicionalmente, pueden elegir al Procurador General de la República y al Procurador de Defensa de los Derechos Humanos. Asimismo, se pueden otorgar a privados concesiones para la explotación de recursos naturales y se puede aprobar el Presupuesto General del Estado. Hasta el momento, Nuevas Ideas ha alcanzado 55 escaños y su aliado, GANA, 6. Por tanto, estos resultados implican una acumulación de poder más significativa para Bukele.

Pero ¿Cuáles son los problemas que podría traer esta situación? En primer lugar, uno de los inconvenientes puede manifestarse a través del nepotismo, que implica el poder de favorecer a familiares o amigos para obtener cargos en el Gobierno. Ciertamente, Bukele denunció la corrupción de los gobiernos anteriores. Sin embargo, colocó a sus familiares y personas de su círculo cercano en puestos gubernamentales cruciales sin evaluar su idoneidad profesional. Además, algunos funcionarios aprovecharon su posición en el Estado para postularse como candidatos de Nuevas Ideas para las elecciones recién pasadas. Muchos de ellos, hasta hace poco, eran desconocidos, pero ahora ganaron un cargo por su cercanía a Bukele. Incluso algunos "viejos políticos" ahora se han vuelto populares debido a su lealtad al presidente. Por ejemplo, Walter Araujo, que en su etapa como diputado firmó la Ley del Sistema de Pensiones y la dolarización (que incrementaron las desigualdades económicas). Por su parte, Will Salgado, quien fue alcalde de San Miguel, ha vuelto a obtener popularidad por su subordinación a la figura de Bukele.

En segundo lugar, otro problema para el nuevo escenario en que gobernará Nuevas Ideas es la insostenibilidad de algunas medidas implementadas por el Gobierno y la falta de transparencia y rendición de cuentas. Durante la gestión de Bukele se han desarrollado políticas de entrega de "bolsas solidarias", transferencias de dinero y computadoras, así como la construcción del "Hospital El Salvador”. Aunque son propuestas muy populares, estas provienen de fuentes insostenibles, como préstamos internacionales que no se han administrado de manera transparente. Tampoco se sabe públicamente cuánto terminarán costando a largo plazo. Durante la campaña, Bukele dijo que era necesario deshacerse de la vieja política e incluso dijo “al que toque un centavo, yo mismo lo voy a meter preso", pero la prensa ha publicado múltiples casos de corrupción del Gobierno durante la cuarentena, sin que ningún funcionario haya sido procesado formalmente.

En tercer lugar, la concentración de poder deriva en una trampa autoritaria. El Gobierno ha hecho repetidas referencias a "cambiar el sistema", para lo cual ha utilizado una retórica radical e incluso agresiva. También ha otorgado un papel central a las Fuerzas Armadas y a la Policía Nacional Civil. De igual forma, en reiteradas ocasiones el Gobierno ha violado derechos constitucionales y ha dejado entrever que la legalidad representa un obstáculo que es necesario evitar. Sin embargo, muchos ciudadanos no ven esas políticas autoritarias y militaristas como una seria amenaza. No obstante, estas propuestas simplistas e inmediatistas, que utilizan la rudeza machista, el autoritarismo y la retórica religiosa, podrían fácilmente debilitar las instituciones y lograr la captura total del Estado. La estructura política histórica en El Salvador demuestra que la concentración de poder y la intervención militar en los asuntos públicos pueden destruir el consenso social. En tal escenario, los más afectados serían las grandes mayorías.

En conclusión, Nuevas Ideas obtuvo una victoria tan abrumadora por la crisis de representación de los partidos tradicionales, Arena y FMLN, y por la implementación de un discurso y de acciones disruptivas por parte de Bukele. Esto ha permitido atraer a un gran número de votantes que ya no gustaban de los partidos tradicionales. El efecto directo de esta victoria es la constitución de un sistema de partido único dominante, por lo que el presidente podrá nominar a funcionarios afines a su Gobierno en las instituciones de control del sistema político. La Asamblea Legislativa únicamente confirmaría esas nominaciones. Sin embargo, otro de los peligros del nuevo escenario político no es solo la posibilidad de nombrar a funcionarios afines al Gobierno sin contar con las cualidades requeridas, sino también la falta de transparencia y rendición de cuentas que puede haber cuando estos funcionarios desempeñen sus cargos Estas situaciones podrían traer la repetición de recetas y rutinas que no sean sostenibles ni realistas, y que solo sean de publicidad masiva. Ese es el verdadero problema.

 

* Luis Eduardo Aguilar, Departamento de Sociología y Ciencias Políticas. Artículo publicado en el boletín Proceso N.° 36.

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