La eficacia del ridículo

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Rodolfo Cardenal
13/07/2016

Sorprendentemente, un anuncio publicitario de una transnacional de telefonía crispó tanto a los diputados que casi llegan al extremo de exigir censura, regulaciones más estrictas e incluso el retiro de la concesión. Maravilla que unos políticos tan avezados hayan podido ser sacudidos por unos cuantos segundos de una propaganda comercial que, por otro lado, hizo las delicias de los asiduos a las redes sociales. La publicidad “desestabilizadora” es una parodia, bastante torpe por cierto, que ridiculiza la irresponsabilidad, la corrupción y la vanidad de ciertos políticos.

Los ofendidos se consideran difamados, sienten que su dignidad y la de su familia ha quedado por los suelos. Prescindiendo de si hay o no fundamento para una acusación por difamación, los diputados han intentado despertar la solidaridad popular mediante una curiosa pirueta retórica. Para ellos, habrían resultado ofendidos todos los funcionarios públicos, la idiosincrasia nacional y la dignidad del pueblo salvadoreño. Pecan por exceso de representatividad. Excepto los incondicionales de siempre, los asiduos a las redes sociales disfrutaron en grande la pantomima. La publicidad no ridiculiza al pueblo salvadoreño ni a su idiosincrasia, sino al diputado corrupto, inepto y vanidoso. De todas maneras, es llamativo que esos diputados no reaccionen con la misma ira cuando esa misma publicidad denigra a la mujer y la convierte en objeto de placer masculino.

La desproporcionada reacción de los diputados, más que la publicidad misma, ha puesto en evidencia la ineptitud legislativa, la corrupción y la necesidad de combatirlas con controles, transparencia y apertura a la crítica. Pero eso es, precisamente, lo que evitan, tal como lo muestra la negativa a identificar a los donantes de sus partidos o al conductor del vehículo de Casa Presidencial (muy alto debe encontrarse en la jerarquía gubernamental para tantas evasivas), o la ligereza con la que evaden la acusación contra el embajador en Alemania o con la que el director de la Policía y el Ministro de Gobernación restan valor a la acusación fiscal contra uno de los grupos de exterminio. Esa conducta gubernamental es la que invita al irrespeto y a la insolencia.

Los diputados ofendidos han demostrado poca capacidad para la crítica y muy poco humor para reírse de sí mismos. Quizás no puedan hacerlo. La realidad de su vida no se los permite. Han bastado unos pocos segundos de mala pantomima para que otros se rían de unos diputados muy pagados de sí mismos. Esos segundos han sido más eficaces que todos los señalamientos discursivos. La eficacia de la ridiculización es innegable. A veces, el humor es mucho más efectivo, y destructor, que la retórica bien articulada. El ridículo ha destrozado la imagen de políticos responsables, honestos y eficaces, cuidadosamente construida por sus asesores. Bueno sería que esta inesperada circunstancia los hiciera recapacitar para actuar más en la línea del servicio de los intereses populares.

La exposición pública del infractor presuntamente juicioso y honesto es una sanción más insoportable que la compensación económica y la prisión. La verdad de sus actuaciones desautoriza la imagen proyectada ante la sociedad, las amistades y la familia. Más que ser descubierto, el violador de los derechos humanos teme la exposición pública de sus mentiras. Esa es una de las cuestiones de fondo en el caso de los exmilitares acusados de la masacre en la UCA. La extradición expedita de pandilleros no es problema para los diputados y los políticos, porque ya han sido clasificados como delincuentes y terroristas. No así con la de los exmilitares acusados de los mismos delitos, porque estos pasan por patriotas. Por eso, la Fuerza Armada no puede pedir perdón a sus víctimas ni la Policía Nacional Civil reconoce sus errores.

El delito del funcionario público es mucho más grave que el del delincuente común por la crisis de credibilidad de la política, por la crisis financiera del Estado y por las apremiantes necesidades sociales de la mayoría de la población. De la misma manera que se cargan las tintas penales contra el pandillero, también debieran aumentarse las penas contra estos funcionarios. En realidad, dadas las circunstancias, sería suficiente que la Fiscalía y la Policía fueran diligentes en capturarlos y en sentarlos ante el juez.

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Anónimo
26/07/2016
08:35 am
Sr. Victor Guevara, vaya a You Tube, y coloque: Anuncio digicel humillando a los politicos de El Salvador.
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Anónimo
17/07/2016
03:51 am
¿Podría decirme donde encontrar dicho anuncio publicitario para enterarme de su contenido? Gracias.
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Anónimo
16/07/2016
04:47 am
No los maltrate mucho don rodolfo, se van a ofender los politicos y funcionarios publicos.Aunque esto no le cala, ya tienen el pellejo de dinosaurio para soportar lo que les digan-cualquier inclemencia-, total ellos siguen como sanguijuelas, viviendo a costillas de los que los elegimos. Estamos mal, ya que nosotros los elegimos,que mal.
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Anónimo
15/07/2016
14:59 pm
Una comedia que llegó a lo profundo de los corruptos!!!.
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Anónimo
14/07/2016
12:48 pm
Muchas veces; felicidades !!! siguen siendo la voz de los sin voz, definitivamente la crisis del país vá mas allá de la violencia como por marketing venden muchos, estamos frente a un aparato del estado en todas sus expresiones, plagado de funcionarios que lo que menos cumplen es aquel requisito constitucional de honorabilidad notoria, y ante eso como esperamos que los resultados de las instituciones esten en el marco de la etica y la Ley, han deformado el perfil del funcionario publico, aduciendo que es merecedor del puesto aquel que más grita, aquel que más abraza en época de campaña y no el que que con conocimiento e ideas puede aportar más al país, pero la crisis es un factor de oportunidad para aquellos que estamos hartos y que podemos iniciar nuevas historias ya basta!
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Anónimo
13/07/2016
18:34 pm
Dadas las ultimas actuaciones en las que se involucra a miembros de la PNC, con los grupos de exterminio y asesinatos, caso san jose villanueva, esta actuacion de la corporacion policial en nada se diferencia de los gurpos pandilleriles, pues estos grupos de delicuentes tambien forman grupos de externinio hacia la poblacion indefensa, asesinando impunemente. Si realmente se quiere implementar un estado de derecho, de transaparencia, honestidad y respeto, es hora de depurar las instituciones del estado, pues en estas instituciones hay muchos elementos buenos, que dedican su tiempo o dar el servicio para el cual han sido contratados, pero tambien hay muchos miembros malos que deben ser amputados de estas instituciones. Y algo no menos importante, es que los altos mandos de estas instituciones, sean honestos y reconozcan sus errores, y hablen con la verdad a la ciudadania. Este sera un inicio a las solucion.
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Anónimo
13/07/2016
18:30 pm
Buenisisisimo este articulo. Ya basta de tanta miseria que siembran estos corruptos diputados y toda el gabinete de gobierno, contra quien ni el propio Sr. Presidente puede controlar y se hace del ojo pacho. Debemos enjuiciarlos y que devuelvan multiplicado todo lo que han saqueado, justicia inmediata. Sin distinción de partidos,.
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Anónimo
13/07/2016
18:16 pm
Desgraciadamente, si alguien logra un nivel de poder político, empresarial, y no digamos militar, es casi un reflejo que se emborrachan, que se drogan de poder, que los hace alucinar, que llegan a creerse diosas y dioses, es repugnante......
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