Lecciones de la jornada

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Podemos comenzar preguntándonos por qué en esta elección presidencial fue menos gente a votar. Y la respuesta no es fácil. En primer lugar, hay que reconocer la labor del Tribunal Supremo Electoral. El voto residencial multiplicó por tres los lugares de votación, acercando sensiblemente los centros de votación a los hogares y facilitando ejercer este derecho básico de la democracia. A pesar de la lentitud con la que actuó el día previo a la elección, sábado, el Tribunal fue más equitativo y proactivo que hace cinco años. Suprimió publicidades innobles y promovió un primer debate presidencial que, aunque con limitaciones serias, fue sin duda equitativo en tiempos y preguntas. También, a pesar de las agrias discusiones, esta campaña fue menos agresiva que la de 2009. Los propios medios de comunicación, especialmente los más grandes, que hace cinco años participaron en una campaña asquerosa, fueron más equitativos con la información en esta oportunidad. Todo hacía presumir una votación masiva; sin embargo, la participación ciudadana porcentual bajó notablemente.

No es fácil dar con la respuesta exacta, pero podemos avanzar algunas ideas. Los candidatos no ofrecían mayor novedad por ser viejos gladiadores políticos, incrustados en las políticas tradicionales de sus partidos. Partidos que a su vez han mostrado una severa incapacidad para solucionar con rapidez y eficacia problemas clave como la violencia y la crisis económica, o las serias deficiencias en salud y educación, a pesar de algunos avances notables como los ECO y la Escuela de tiempo pleno, que todos los partidos han coincidido en la necesidad de mantenerlos y ampliarlos. Probablemente había desencanto con el tipo de candidatos, poco originales y sin un perfil que añadiera novedad a la política salvadoreña. Y para rematar el asunto, la campaña, en vez de centrarse en los problemas estructurales del país, acabó en ataques de tipo personal entre Arena y el Presidente de la República. Los acuerdos nacionales, que cada vez más personas ven como indispensables para salir de la situación de crisis, brillaron por su ausencia durante una campaña que no puede catalogarse más que como pobre.

Con todo, la notable diferencia de votos en favor del FMLN parece reflejar la voluntad de los salvadoreños por un estilo de gobierno que se ocupe más de los empobrecidos y de los sectores de escasos recursos. Arena ha fallado en su propaganda, con frecuencia errática con respecto a algunos de los apoyos a la población. Menospreciar los uniformes y útiles escolares, aunque después dieran marcha atrás, fue, entre otros, un error que se paga. Con mayor o menor acierto, la gente quiere un Gobierno que atienda a los más pobres en las difíciles circunstancias en que viven. Y el desprecio de algunos sectores contra los subsidios y apoyos gubernamentales genera miedo respecto a lo que haría un partido con fama bien ganada de ayudar más a los ricos que a los pobres. La participación de cierta parte de la empresa privada en favor de Arena ha reflejado esa idea y ha volcado a un sector de la pobreza, que antes apoyó al partido de derecha, hacia las filas del FMLN. El descontento de un sector de la clase media con el FMLN no ha podido compensar la sangría de votos que ha tenido Arena en los sectores más débiles y desamparados de la sociedad. La clase media, cuando no cree en los políticos, tiene una tendencia mayor a no votar. Recurrir a la afirmación de que las maras no dejaron participar en la votación no es más que otra desacertada manera de reflejar la rabieta arenera por el mal resultado.

Salvador Sánchez Cerén, que se mueve mucho mejor en contextos populares y alegres que en los confrontativos, dijo algo muy importante en su mensaje de final de la primera vuelta. En el marco de la oferta de colaboración del expresidente Saca, habló de acuerdos nacionales. Al fin la palabra "acuerdos" aparece en el contexto electoral. Si en esta segunda vuelta los dos partidos contendientes empezaran a exponer en el debate público las que, según ellos, serían las bases de un acuerdo nacional, nos harían un gran favor a todos. Porque cada vez está más extendida la idea, correcta a mi juicio, de que ningún partido en solitario puede enfrentar tanto los problemas como los retos y desafíos que el país ya tiene y con los que chocará con mayor dureza en su futuro inmediato. Sánchez Cerén, favorito para esta segunda vuelta, necesita a Arena como oposición seria y capaz de llegar a acuerdos de nación. Y Quijano, aunque los vientos le estén soplando en contra, en vez de hablar de que lucha contra monstruos, con lo que se victimiza a sí mismo, al tiempo que insulta a quienes votaron por el FMLN y magnifica a sus contendientes, haría mucho mejor en concretar sin saña su plan de país. Y ofrecer a la ciudadanía pactos de nación y diálogo con el FMLN, tanto desde el Gobierno, si llegara a ganar, como desde la oposición. Nadie gobierna un país insultando a la mitad de la población. Hablar de acuerdos necesarios ante los grandes problemas del país beneficia no solo a Arena y al FMLN, sino a todos los que amamos a El Salvador, aunque pensemos distinto y tengamos diferentes posturas frente a los problemas. La mayoría de la gente buena de nuestra patria, esa gran mayoría que está en la base de los partidos, quiere solucionar junta los problemas y hacerlo con verdadero espíritu fraterno. Escucharlos es un imperativo ético. Olvidarlos es una mala política.

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Anónimo
12/02/2014
22:20 pm
El pluralísmo participativo de tantos partidos en la presente contienda, desaníma a gran parte de la población, en tanto que al haber quedado solo dos candidatos desencadena un mayor interés en acudir masivamente a definír a un ganador; Lo más problame es que el interés del electorado al final se incline por quien presentó un planteamiento más lógico de la realidad y de las necesidades de las grandes mayorías de la población.
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Anónimo
07/02/2014
18:20 pm
De una manera simple arena, no es un partdio serio. En estos 20 aanyos los ha demostrado y slos sigue demostrando, por ejemplo el caso de Flores, las acciones de la alcaldesa en mexicanos con referente a la basura; es decir no se puede dialogar con mucha gente de ese partido y eso dificulta el proceso de \"acuerdos\" para que el mayor beneficiario, en este caso el pueblo salvadoreno.
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