Daniel Rivas es uno de los académicos históricos de la UCA, con una trayectoria de casi cinco décadas de compromiso, servicio y tenacidad. Hoy jubilado, inició su labor docente en 1976, en el entonces Departamento de Letras, desde donde impartió un cursillo de admisión y posteriormente el Seminario de Investigación en Economía.
Tras ocho años de docencia, obtuvo una beca Fulbright para cursar la Maestría en Comunicación y Radiodifusión de la Universidad Marquette, Milwaukee; fue allí donde estudio a Marshal McLuhan, el gran teórico canadiense de la comunicación, sobre el que habló a sus estudiantes y colegas durante muchos años. A su regreso al país, en 1989, el entonces rector, P. Ignacio Ellacuría, le propuso poner en marcha la Licenciatura en Comunicaciones y Periodismo, convencido de la necesidad de formar comunicadores y periodistas con visión crítica y conscientes de las injusticias estructurales del país.
Aunque en un inicio dudó de la viabilidad del proyecto, Rivas aceptó el reto y comenzó a trabajar junto a la académica Carmen Álvarez, también docente del Departamento de Letras. En agosto de ese mismo año, iniciaron los preparativos para la creación de la carrera. Sin embargo, el 16 de noviembre ocurrió la masacre de los jesuitas, un hecho que, según recuerda, significó un golpe devastador y estuvo a punto de frenar el proceso.
Impulsado por el compromiso asumido con el P. Ellacuría, Rivas decidió continuar con la iniciativa. En 1990, Carmen Álvarez y él viajaron a Costa Rica para reunirse con Daniel Prieto Castillo —uno de los teóricos latinoamericanos referentes en educomunicacion—, quien colaboró en la elaboración y el diseño del plan de estudios para el incio de la carrera en el ciclo 01/1990. Durante ese año, también realizaron entrevistas a periodistas y personal de medios de comunicación con el objetivo de afinar los contenidos académicos.
En ese primer ciclo de la carrera se inscribieron más de treinta estudiantes. Algunos, recuerda Rivas, combinaban el estudio con el trabajo, lo que dificultaba su asistencia a clases diurnas; aun así, mantenían un entusiasmo constante. “Los jóvenes de entonces tenían muchas ganas de aprender y una gran dedicación. Estaban enfocados en sus estudios y tenían una clara vocación por la comunicación y el cambio social”, recuerda.
Durante más de quince años, Rivas se desempeñó como director de la carrera, acompañando a varias generaciones de estudiantes. A lo largo de su trayectoria, desde el Departamento de Comunicaciones y Cultura, impartió diversas asignaturas; entre ellas, Teoría de la Comunicación y Radio e Investigación. Esta última fue su favorita, pues le permitió acompañar a sus alumnos en el proceso de descubrir, cuestionar y buscar respuestas.
Entre las publicaciones que llevan su firma destaca ¿Cómo aprenden los estudiantes en la actualidad? (2016), en el que reflexiona sobre los cambios en las formas de aprendizaje, analiza la relación de los jóvenes con la enseñanza y explora las razones de su atracción por la tecnología y el internet, así como el impacto de estos en su capacidad de concentración. Asimismo, es autor del capítulo 10, “La radio en El Salvador”, del libro La radio en Iberoamérica (Ediciones y Publicaciones C. S., 2007). Otra de sus obras es “Aprendiendo y validando” (2022), un documento que narra la experiencia de producción y validación de folletos informativos, y que subraya la importancia de un proceso integral de comunicación para asegurar que los materiales sean útiles y comprensibles para sus audiencias.
Al preguntarle cómo surgió su vocación por la enseñanza, Rivas explica que nació de su deseo de servir. Para él, ser docente en la UCA significa “compromiso, dedicación, paciencia y un profundo conocimiento de la realidad (…) Implica sentirse comprometido con el país, con la sociedad y con los estudiantes; tener la disposición de prepararse constantemente y la vocación genuina de enseñar. Esa es la fórmula: compromiso, paciencia y ganas de servir”.
Daniel Rivas brinda una asesoría a un equipo de investigación. Fotografía: Dirección de Comunicaciones.
Cientos de jóvenes pasaron por sus clases, muchos de los cuales dejaron huella en él. Rivas destaca que lo que más aprendió de sus estudiantes fue su capacidad de lucha y perseverancia, a pesar de las limitaciones. Entre sus recuerdos más significativos menciona una anécdota con Marco Rivera, alumno de la primera promoción de la carrera que inició sus estudios universitarios siendo ya un rostro público del periodismo televisivo. Rivera le dijo: “Profesor, yo sé lo que hago, pero no sé por qué lo hago. Aquí voy a aprender por qué lo hago”. Para Rivas, esta frase “resume el verdadero sentido de la formación universitaria: no solo hacer, sino comprender el porqué de lo que se hace”.
Gracias a su trayectoria, Daniel Rivas ha sido testigo de la evolución de la Universidad. Fue alumno y colega del P. Ignacio Ellacuría y del P. Ignacio Martín-Baró. “Siempre he pensado que la UCA sigue viviendo de la fuerza que ellos le imprimieron. La visión crítica y el compromiso social que encarnaron continúan marcando el rumbo de esta casa de estudios”, afirma.