Deseos para 2019

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Editorial UCA
02/01/2019

Iniciamos un año con distintas y variadas expectativas, pero con toda certeza hay en ellas una coincidencia: deseamos que sea un año de prosperidad, paz y bienestar para todos. Estos bienes no llegarán por sí solos, no caerán del cielo; para alcanzarlos es necesario que como sociedad nos lo propongamos como objetivo compartido. Y en esa línea, las instituciones estatales deben dar algunos pasos clave.

En primer lugar, la Asamblea Legislativa debe cambiar de actitud; debe buscar el bien común y abandonar los intereses mezquinos que hasta ahora orientan sus acciones. Es necesario que los diputados asuman que su tarea es responder a las demandas de la población y contribuir al buen gobierno del país. Por ello, para este 2019, esperamos que aprueben una Ley General de Aguas que, mediante un ente rector público, garantice la protección y el cuido del líquido, y haga real el derecho de todos los salvadoreños al agua. También esperamos que se incorpore dicho derecho en la Carta Magna y, además, se impulsen las reformas constitucionales necesarias para un mejor funcionamiento del sistema democrático.

De la Corte Suprema de Justicia esperamos una reorganización del sistema judicial, de modo que la justicia no sea una quimera y todos los salvadoreños gocen del derecho a una pronta y debida justicia. Es necesario que la Corte emprenda con seriedad y eficiencia la depuración de los jueces, apartando de la carrera judicial a los corruptos, a los negligentes, a los que están al servicio de grupos de poder. También esperamos una mayor coordinación con la Fiscalía General de la República con el objetivo de poner fin a la impunidad. Especial llamado hacemos a los integrantes de la Sala de lo Constitucional para que muestren su compromiso con la defensa de la Constitución y los derechos de toda la población.

Del Gobierno, tanto del actual como del próximo, esperamos transparencia, buena gestión y trato preferencial para los más desfavorecidos, para que puedan salir de la pobreza y la exclusión. Deseamos un Gobierno que trabaje con eficacia en la solución de los principales problemas del país: la violencia, la pobreza, la desigualdad, la destrucción del medioambiente, el desempleo, la mala calidad de la educación y salud públicas. Un Gobierno que tenga un plan de nación y que sea capaz de lograr consensos con todas las fuerzas políticas, económicas y sociales para llevarlo adelante. Un Gobierno que abandone las políticas represivas y promueva una cultura de paz e inclusión, y la generación de más oportunidades para la juventud, especialmente aquella que está al margen de la ley. Un Gobierno que no permita ningún tipo de corrupción y que vele por los derechos humanos.

A las pandillas las llamamos a abandonar la violencia, pues esta solo genera sufrimiento generalizado. Es urgente que sus miembros busquen caminos racionales y legales para alcanzar paz y bienestar para ellos y sus familias. A la ciudadanía también le corresponde un nuevo papel, lejos de la indiferencia y el conformismo. La población no puede solo quejarse de la situación del país; debe implicarse de manera organizada en la búsqueda de soluciones, ejercer una contraloría social con respecto a las autoridades y empujar con su participación hacia una nueva sociedad. Y ante las próximas elecciones presidenciales, es necesario que participe cívicamente y elija con responsabilidad al próximo gobernante.

Por supuesto, hay mucho más que hacer en este nuevo año, pero con lo dicho tenemos para empezar. Que en 2019 todos trabajemos por un El Salvador próspero, pacífico e inclusivo.

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Anónimo
04/01/2019
10:12 am
Dicho de otra manera, NO AL POPULISMO, ni a la corruptela encabezada por los asilados
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