Egoísmo social y generosidad

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Editorial UCA
04/12/2013

Estados Unidos deporta diariamente a 64 salvadoreños; más de 20 mil este año, según se tiene previsto. En los cinco años que lleva Obama gobernando al que solemos llamar "país amigo del Norte", el número de migrantes deportados está a punto de alcanzar la cifra impresionante de 100 mil . Hacerle eso a un país pequeño, con problemas de trabajo e injusticia social, con historia de guerra y actualidad de violencia, no puede menos que llamarse egoísmo social e institucionalizado de un país rico, grande y poderoso. En El Salvador, según algunos cálculos, hay más de medio millón de menores de 18 años en hogares en los que falta el padre, la madre o los dos; en la mayoría de los casos, estos viven en Estados Unidos. ¿No es egoísta un país y sus leyes cuando impide a los hijos reunirse con sus padres?

En Centroamérica, hay un millón 400 mil niños subalimentados. Según la FAO, el 20% de los niños salvadoreños tienen baja talla para su edad y el 18%, algún grado de anemia. En contraste, una cuarta parte de los adultos tiene sobrepeso. Que hay formas de egoísmo, además de malos hábitos de nutrición, es evidente. A pesar de leyes como la Lepina, que protege a niños y adolescentes, y los considera prioridad absoluta, el egoísmo sigue imperando en nuestras relaciones sociales. Hace no mucho, el anterior Gobierno donó un millón de dólares a uno de los centros de educación superior más caros del país para becas-préstamo mientras le regateaba a la Universidad de El Salvador dinero para investigación. De hecho, ese mismo año, aunque después se corrigió, la Asamblea Legislativa había destinado solamente diez dólares para investigación en la única universidad pública. Otros Gobiernos se han dado el lujo de entregar altas sumas de dinero a los colaboradores más cercanos a la Presidencia, manejar donaciones de Taiwán de un modo arbitrario y sucio, mientras faltaban medicinas en los centros de salud y pupitres en las escuelas.

Pero el egoísmo no se queda en datos o en abusos personales; se institucionaliza con demasiada frecuencia en estructuras sociales que alientan y aumentan la desigualdad, esa plaga de América Latina. El papa habla en su último mensaje sobre "el mal cristalizado en estructuras injustas". Y lo más irritante para los excluidos es ver no solo cómo se les margina automáticamente desde estructuras injustas, sino contemplar cómo crece, en palabras de Francisco, "ese cáncer social que es la corrupción profundamente arraigada en muchos países —en sus Gobiernos, empresarios e instituciones—, cualquiera que sea la ideología política de los gobernantes".

Frente al egoísmo personal o institucionalizado solo hay un camino: liberar la generosidad. Nuestros pueblos tienen una sólida tradición de generosidad que se manifiesta ante el desastre, la guerra o las penurias personales. Aunque el consumismo amenaza esa tradición, hoy más que nunca es necesario recordarla e impulsarla. Es sintomático que en esta campaña electoral se habla más de promesas de los partidos, muchas de ellas de corte asistencialista, y no se invita a la población a crecer en generosidad para establecerla social y públicamente. La política tiene tan escasa autoridad moral entre nosotros que poca gente se atreve a hablar de las fuerzas éticas y morales indispensables para sacar a El Salvador del atraso y la injusticia. Corresponde, entonces, a la sociedad civil recordar a los políticos que sin generosidad personal y social, que sin estructurarla con inversión adecuada en nuestro pueblo, la crisis social y política continuará agravándose.

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Anónimo
05/12/2013
21:20 pm
En mi opinión ese mal que se deja ver en estas líneas, no puede ser ignorado, ya que los poderosos no quieren compartir, eso ha sido así a lo largo de la historia, pero lo grave es que algunos políticos no todos por supuesto hacen muy poco o nada para dignificar la vida del pobre, y crean programas de asistencialismo que en alguna mediada alivian la carga económica de la población más pobre, logrando con esto que las personas no desfallezcan mientras se logran las transformaciones estructurales; pero si no se crean las condiciones que apunten a esto último, en lugar de corregir la plana la empeorara, dando paso a convertir el asistencialismo en algo mediático e inmediatismo aprovechado algunos sino todos la oportunidad para presentarse como benefactores y salvadores de la humanidad “falsos mesías” cuando a lo único a lo que podrían aspirar es a la crítica de los que tienen voz, y merecedores de las palabras del profeta y mártir nuestro ser monseñor Romero que van más o menos así primer
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Anónimo
05/12/2013
12:20 pm
Curioso el desarrollo del editorial, una serie de males que en el ultimo parrafo quiere dar a entender que esto sigue así por la falta de generosidad y excesivo egoismo de los políticos. Ya se estaban conteniendo bastante con estas opiniones debido a la participación en los comentarios de personas progresistas que vieron que la uca no se sabe para donde hala, pero no dejan de perder unas lineas para seguir, en este caso, no se sabe si ingenuamente, culpando a los políticos de los males señalados. Señores uca esa generosidad tienen que exigirsela al que tiene la plata, los recursos, los que contratan gente, los dueños del pais, no a los políticos.
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