Una esperanza que no es ingenua

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Editorial UCA
10/01/2020

La mayoría de la población cree que el país levantará cabeza con el presente Gobierno. Esta es una de las conclusiones de los resultados de la encuesta del Iudop de evaluación de 2019. Y este quizá es el mayor logro político de la administración de Nayib Bukele hasta el momento: superar el pesimismo que ha reinado durante los últimos años. 70 de cada 100 personas piensan que la economía mejorará en 2020, 58.3% cree que también el país mejorará políticamente, 57.4% que lo mismo pasará con la economía familiar y 65 de cada 100 opinan que en este año la delincuencia disminuirá. Hay, pues, optimismo, y este predispone a enfrentar de mejor manera los acontecimientos.

Más del 65% de la población cree que el año pasado fue mejor que 2018 , seis de cada 10 opinan que se sienten seguros en el lugar donde viven y el 63% piensa que la delincuencia disminuyó en 2019. Más de la mitad de la población cree que mejoró el respeto a los derechos humanos. Estas opiniones favorables alimentan positivamente la imagen del presidente y, por extensión, de algunas dependencias de su Gobierno. La nota de 7.8 que la población le adjudica a Bukele en esta ocasión es alta, aunque ha bajado más de cinco décimas con respecto a la medición de sus primeros 100 días. Entre instituciones y actores sociales, es él en quien la gente dice tener mayor confianza y es también el funcionario que consideran menos corrupto. En la lista de instituciones que son calificadas positivamente, le acompañan el gobierno central, la Fuerzas Armada y la PNC, todas del Ejecutivo.

Sin embargo, de acuerdo a los resultados de la encuesta, esta opinión favorable no parece ser ingenua. Hay un cambio de actitud: del pesimismo de lo que puede esperarse de los gobernantes a un optimismo en que las cosas mejorarán con el actual Gobierno. Pero la gente no cierra los ojos a la realidad. 65 de cada 100 creen que la situación económica no ha mejorado, 72.2% piensa que la pobreza siguió igual en 2019, más de la mitad afirma que los precios de la canasta básica aumentaron y otro tanto piensa lo mismo del costo del servicio de agua. Además, para más de la mitad, el costo de la energía eléctrica subió; para el 48.7%, la inseguridad siguió igual o creció; y para el 46.2%, la migración continuó aumentando en 2019. Más de la tercera parte de la población reconoce que se siente insegura y una proporción similar que tuvo que pedir prestado dinero para comprar alimentos. Es decir, el cambio a una mentalidad positiva no se funda tanto en lo que ya se hizo, sino en la esperanza de lo que se hará.

Según la encuesta, los que no salen de su desprestigio popular son los partidos políticos, la Asamblea Legislativa y los empresarios: siguen en el sótano de la confianza ciudadana. Además, la población valora mal a instituciones fundamentales para la democracia: la Corte Suprema de Justicia, la Fiscalía General de la República, el Tribunal Supremo Electoral, la Procuraduría General de la República y la Procuraduría para la Defensa de los Derechos Humanos son reprobadas por la gran mayoría de salvadoreños. En definitiva, la encuesta muestra un saldo a favor del presidente y un debilitamiento de la oposición y de la institucionalidad en general. Esto es buena noticia para un mandatario del estilo de Bukele, pero no para la democracia. De la labor del presidente y su Gobierno dependerá que este clima de optimismo encuentre asideros en la realidad, para así no reavivar la decepción ciudadana y aumentar el rechazo a mecanismos y formas democráticos que aún no rinden los frutos esperados.

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