Xenofobia a cambio de votos

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Editorial UCA
26/07/2019

Las medidas de Donald Trump contra los migrantes deben leerse con lentes electorales; todo lo que dice y hace hay que situarlo en el contexto de su campaña por la reelección. Su discurso no se dirige a todos los potenciales votantes ni a los indecisos; su blanco son los sectores más conservadores, los más radicales, aquellos que, como él, creen que los migrantes, sobre todo los que provienen de países pobres, son una amenaza para los auténticos estadounidenses: los blancos anglosajones. Para ellos, un migrante está vinculado per se a la violencia, el narcotráfico o el terrorismo. La dureza y crueldad de las medidas antiinmigrantes de Trump buscan agradar a esos votantes, los mismos a los que hace cuatro años prometió un muro físico infranqueable financiado por los mexicanos.

En pos de su elección, Trump repite que es necesario asegurar las fronteras. En términos prácticos, eso significa dos cosas: por un lado, aumentar y acelerar las deportaciones, y, por otro, disminuir las solicitudes de refugio. Para lo primero, el Gobierno estadounidense ha planteado la extensión del programa de deportación acelerada, que hasta ahora se aplica para expulsar, en un plazo de 14 días, a los migrantes capturados en la zona de la frontera sur. Trump pretende que el programa se aplique en cualquier parte de Estados Unidos a los migrantes indocumentados que no puedan comprobar que han permanecido en el país por al menos dos años de manera continua, contados desde la fecha en que fueron declarados inadmisibles. La consecuencia de esta medida es que ampliará los poderes de las autoridades de migración para que puedan deportar sin que el proceso pase por juez.

La segunda estrategia, disminuir las solicitudes de refugio, contempla la acción extrema de cerrar los puntos de ingreso en la frontera sur en los que los migrantes se presentan a solicitar refugio. El Gobierno de Trump busca que los migrantes soliciten asilo fuera del territorio estadounidense, en lo que llaman un “tercer país seguro”. A esto se debe el empeño del mandatario en que México y Guatemala acepten ser países seguros, amenazándolos con imponerles aranceles e impuestos en caso de negarse. La administración estadounidense ya anunció que rechazará las peticiones de asilo de los migrantes que lleguen a la frontera sin haber puesto la solicitud en el tercer país seguro por el que transitaron en su viaje hacia el norte. Esta política se aplicaría también a migrantes menores no acompañados.

En el fondo, el objetivo de todo lo anterior es simplemente cerrar la puerta a los migrantes, sin importar las causas que los llevan a dejar sus países. Un cierre de puertas inhumano cuyo estrépito busca granjearse las simpatías de los sectores más conservadores de la sociedad estadounidense. Sin embargo, la xenofobia y el racismo de Trump podrían pasarle factura. Las imágenes de más de 70 religiosos y feligreses arrestados en el Capitolio por manifestarse en contra de las medidas antinmigrantes son solo una muestra de un rechazo que se va extendiendo. En nuestro país, también cada vez son más las voces que se alzan en defensa de los migrantes. El reciente comunicado de la Conferencia Episcopal sobre el tema desnuda la discriminación, humillación y criminalización de los migrantes por parte de Tump. Bien haría el Gobierno salvadoreño en sumarse a ese coro. Limitarse a formular recomendaciones para no migrar es incoherente con la realidad de El Salvador y el apoyo que merece su gente.

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Carlos172708964
31/07/2019
14:54 pm
No solo con lentes electorales. Trump utiliza algo mucho mas profundo en la psicosis de loa gente de raza caucasica estadounidense y es el racismo y la xenofobia. Muchos acusan a Trump de ser un racista y xenofobico. Historicamente EEUU siempre ha sido un pais racista y xenofobico (o nativista) comenzando por la institucion de la esclavitud y las leyes de Jim Crow imponiendo la segregacion racial. Las leyes migratorias favorecian hasta los 1930 a la inmigracion de del norte de Europa, protestantes, y descriminaba a los europeos del sur (españoles, italianos, franceses, griegos) considerados una sub-raza inferior, catolica, los asiaticos, los "mongrels" (de raza mixta) latinoamericanos y aquellos de origen africanos. La xenofobia y el racismo estan a flor de piel entre los "caucasicos" estadounidense que ahora se consideran en de ser una minoria. Desafortunadamente Europa sigue el mismo ejemplo.
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Libertador
31/07/2019
09:34 am
Ha sido complicado el papel de abogar por grupos o sectores cuando la tendencia va en otra dirección. La inercia de las opiniones acaba por hacer mella y el discurso se homogeniza siguiendo tanto la aritmética como la potencia de los propositores. Pero este caso es especial, particularmente porque más allá de nuestras simpatías no distinguimos con claridad las fronteras de opinión aún cuando recurramos a estándares muy visibles como el origen étnico o religioso. Parece ser que el impulso en contra de ese grupo que se definiría probablemente como antiinmigracion, o no es lo Suficientemente fuerte, o tiene un efecto antiproducente al obligar a reacciones igual de enérgicas en su contra. Para el sur, fomentar la inmigración nos parece la lógica forma de pensamiento. En los países destino las opiniones varían o nadie puede negar la fuerza de la opinión del ciudadano de nacimiento y su comunión con su tierra y estilo de vida. Que debemos hacer entonces? Por ahora, proteger y ampliar el TPS.
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