Ser guía del Centro Monseñor Romero supone, en primer lugar, un compromiso con la memoria histórica del país. Desde 1996, cientos de estudiantes han formado parte de este proyecto de servicio social, creado para atender a quienes visitan el Centro con el propósito de conocer la historia y el legado de los mártires que han dejado huella en El Salvador y en la Universidad.
“Para la UCA y la Compañía de Jesús es sumamente simbólico que sus propios estudiantes se involucren y formen parte de la memoria [...]. Es importante que los jóvenes conozcan esta historia para que no se repita, para que ellos la cuenten de viva voz”, explica Ervin Cruz, administrador del Centro.
Cada ciclo académico, se convoca a estudiantes interesados en conocer la realidad salvadoreña, profundizar en la memoria histórica y fortalecer sus habilidades blandas. Generalmente, el equipo está conformado por entre 25 y 30 jóvenes, quienes conducen los recorridos en español e inglés por la Sala Memorial de los Mártires y otros espacios del Centro.
Jennifer Ramírez, estudiante de tercer año de la Licenciatura en Economía y guía bilingüe por servicio social desde el primer ciclo de este año, afirma haber aprendido sobre el respeto, la libertad de expresión y la tolerancia hacia los demás a lo largo de estos meses. La experiencia también le ha permitido practicar su segundo idioma y conocer personas de distintos países.
“Ser guía del Centro Monseñor Romero cambió mi vida universitaria. He aprendido mucho de mis compañeros guías y de los visitantes [...]. He aprendido la importancia de preservar la memoria de nuestro país, ya que muchas veces nosotros desconocemos la historia”, dice Ramírez.
Para Óscar Moreno, estudiante de cuarto año de Ingeniería Energética y guía en español, los recorridos son una oportunidad para generar conciencia en las nuevas generaciones y en cada visitante. “Es una experiencia enriquecedora; en ocasiones nos visitan religiosas, sacerdotes y obispos que conocieron a monseñor Romero o a los mártires [de la UCA] y cuentan sus anécdotas sobre cómo la Iglesia era perseguida en aquel entonces”, cuenta.
Convertirse en guía requiere proactividad, dinamismo, amabilidad y vocación de servicio. Los estudiantes interesados deben empaparse de la información de las cinco estaciones que conforman el recorrido, asistir a capacitaciones, realizar una entrevista y desarrollar pruebas escritas y prácticas.
La formación continua durante todo el período de servicio social. En sus primeros recorridos, los estudiantes pueden apoyarse en fichas con fechas y datos relevantes, y son acompañados por guías con mayor experiencia. Además, participan en conversatorios sobre memoria histórica y tienen la oportunidad de plantear preguntas surgidas durante los recorridos para profundizar en la información que comparten con los visitantes.
Así, cada recorrido se convierte también en un espacio de aprendizaje y encuentro. Las preguntas, testimonios y experiencias de quienes visitan el Centro permiten a los estudiantes ampliar su comprensión de la historia que allí se resguarda y, al mismo tiempo, asumir un papel activo en su transmisión a otras personas.