La sed que viene

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Editorial UCA
04/09/2026

En El Salvador, la preocupación por el acceso a agua potable es una constante. Habitantes de diferentes zonas del gran San Salvador sufren por la falta de agua, como los residentes de las colonias Valle Verde I y II, de Apopa, quienes llevan ya varios meses sin el servicio a pesar de pagar la tarifa mes a mes. En una encuesta de 2023 realizada por el Iudop, ocho de cada diez salvadoreños opinaban que existía una crisis hídrica a nivel nacional. A ello se sumaba la preocupación de que en un futuro cercano no hubiera suficiente agua para toda la población: un 85.5% de los consultados se expresó en ese sentido.

En ese momento, la principal preocupación de los ciudadanos en torno al acceso al agua era la insuficiencia del abastecimiento (29.2%). Además, el 41.8% manifestó que recibía agua solo algunos días de la semana. Aun cuando un grupo de personas dijo contar con el servicio a diario, el 55% de todos los encuestados dijo que recibía el suministro menos de 24 horas al día. Incluso tres de cada diez declararon que recibían el servicio durante menos de una hora y hasta siete horas al día. Peor aún, el 71% dijo recibir agua que consideraba contaminada en algún grado, basándose en características como la turbidez del líquido (38.7%), el color (14.3%) o la presencia de basura (10.8%), entre otras razones.

Por otro lado, una investigación de la UCA (2024) indica que el índice de calidad de agua no alcanzó la valoración de “excelente” en ninguno de los sitios evaluados por el Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales entre 2006 y 2020 en 55 ríos nacionales. En 102 de los 122 sitios de muestreo de agua considerados en el estudio, la calidad del líquido fue “regular” o “mala”; en siete, “pésima”; y solo en 13 las muestras fueron clasificadas como de “buena” calidad.

De acuerdo al Banco Mundial, El Salvador fue en 2022 el país con la menor disponibilidad de recursos hídricos renovables por habitante en comparación con otros países de la región. Mientras que para Belice y Panamá se reportó más de 30 mil metros cúbicos de agua per cápita, para El Salvador solo se indicaron 2,489 metros cúbicos por persona. Según esta misma entidad y para el mismo año, El Salvador extrajo el 12.09% del total de sus recursos hídricos renovables, siendo el país con mayor extracción de Centroamérica. El país que le sigue es Costa Rica, que extrajo un 5.88% de su agua renovable.

Los datos anteriores ayudan a poner en perspectiva lo que se está viviendo en 2026. Este año, el país ha enfrentado períodos de sequía meteorológica por El Niño. La tercera de estas sequías inició el 7 de agosto. Para el 27 de ese mes, el Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales reportaba que al menos una de las estaciones meteorológicas ubicadas en los departamentos de Santa Ana, San Miguel, La Unión, La Paz y San Vicente registraba condiciones de sequía fuerte. Es decir, en agosto se registraron más de 15 días consecutivos de reducción considerable de las lluvias. Según declaraciones del subdirector de Protección Civil, hasta el 25 de agosto se tenía un déficit del 35.7% con relación al promedio acumulado en 2025 en la misma fecha.

Esta situación, unida a las altas temperaturas que se han experimentado a nivel nacional, llevó a Protección Civil a declarar alerta roja para todo el país el 25 de agosto. El Salvador enfrenta, pues, un contexto que puede agravar la escasez de agua y, por tanto, afectar la vida de gran parte de la población, sobre todo en los municipios del Corredor Seco.

Ante este panorama, es vital que la ciudadanía se pregunte qué está haciendo y qué se está haciendo para el cuidado y la preservación del agua, un recurso cuya fragilidad aumenta año con año mientras se expanden los proyectos de construcción, avanza la deforestación (el país es uno de los más deforestados de América) y aumenta la contaminación de los mantos acuíferos. Si no se adoptan medidas de alto impacto, faltarán adjetivos negativos para describir el futuro que le aguarda al país.

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