Evelyn Salgado: convicción de acompañar y transformar realidades

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Kellys Portillo
10/06/2026
Evelyn Salgado. Fotografía: Dirección de Comunicaciones. 

Evelyn Salgado dedicó más de tres décadas de su vida profesional a la UCA. Hoy, ya jubilada, recuerda con especial cariño una historia que comenzó mucho antes de incorporarse como colaboradora: la de sus años como estudiante y, posteriormente, como jefa del Centro de Servicio Social. 

Ingresó a la Universidad en 1984 para estudiar la Licenciatura en Ciencias de la Computación. Tenía 17 años y se imaginaba desarrollándose en ese campo, pero pronto descubrió que sus intereses y habilidades apuntaban en otra dirección. Motivada por encontrar un camino más acorde con sus fortalezas, realizó un examen vocacional que reveló una inclinación hacia el trabajo social y comunitario. Así, en 1986, decidió cambiarse a la Licenciatura en Administración de Empresas. 

Fue en esta etapa cuando comprendió que la formación en la UCA era mucho más. En los últimos años la carrera, realizó su servicio social en la comunidad repoblada Guillermo Manuel Ungo, en Suchitoto. Durante seis meses, entre finales de 1991 e inicios de 1992, colaboró en la organización y control de los víveres que recibía la comunidad, y participó en la creación de un sistema para registrar de manera transparente los ingresos y entregas de las donaciones. Para Evelyn, aquella experiencia marcó un antes y un después: “Ahí comprendí que quería orientar mi vida profesional hacia el trabajo comunitario y social”. 

Durante sus años de formación también conoció más de cerca el testimonio cristiano de Óscar Arnulfo Romero y recibió la influencia de docentes como el P. Segundo Montes y el P. Francisco Javier Ibisate. Sus enseñanzas contribuyeron a desarrollar en ella una mirada crítica sobre la realidad salvadoreña y a comprender los problemas sociales desde la experiencia concreta de las comunidades. 

En noviembre de 1993 se incorporó al equipo del Centro de Servicio Social. Ocho años después, en 2001, asumió la jefatura de la unidad, responsabilidad que desempeñó hasta inicios de 2026. 

Desde ese espacio coordinó proyectos que vincularon a estudiantes con comunidades y sectores productivos, mediante programas de capacitación, iniciativas de acompañamiento comunitario y acciones orientadas a poblaciones en situación de vulnerabilidad. También acompañó iniciativas desarrolladas en momentos clave de la historia reciente del país. Tras la firma de los Acuerdos de Paz, trabajó junto a estudiantes en proyectos dirigidos a comunidades integradas por personas desmovilizadas de la Fuerza Armada y del FMLN, apoyando procesos de reinserción social, organización comunitaria y reconstrucción de medios de vida. “El servicio social buscaba que los estudiantes conocieran la realidad del país y pusieran en práctica sus conocimientos desde una perspectiva solidaria”, explica. 

Entre los proyectos que recuerda con mayor satisfacción destaca el proceso de legalización de tierras en ocho comunidades de Chalatenango, realizado en 1995. En esa iniciativa, estudiantes llevaron a cabo mediciones topográficas y acompañaron a más de 200 familias en la obtención de seguridad jurídica sobre sus terrenos. El esfuerzo contó con la participación del Idhuca y del Departamento de Mecánica Estructural. “Esto demostró el valor del trabajo multidisciplinario y el compromiso social universitario con las comunidades”, señala. 

Su interés por el desarrollo comunitario la llevó a continuar su formación académica. En 2017, concluyó la Maestría en Desarrollo Territorial, cuyos estudios incluyeron una investigación sobre el impacto del servicio social estudiantil tanto en las comunidades como en la formación de los jóvenes participantes. 

Al mirar hacia atrás, Evelyn describe a la UCA como una escuela de aprendizaje, esperanza y compromiso. “Me siento profundamente agradecida por todo lo que recibí en la UCA y por las oportunidades que tuve de acompañar comunidades y trabajar con jóvenes comprometidos con la transformación del país”, expresa. 

Viendo hacia el futuro, apuesta porque la Universidad siga siendo un espacio donde las nuevas generaciones conozcan de cerca la realidad nacional y aprendan a involucrarse en ella. “El servicio social debe seguir ayudando a formar profesionales sensibles, responsables y comprometidos. El fin último debe seguir siendo la transformación de la realidad salvadoreña”, afirma. 

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