¿Apostar al olvido?

17

En las últimas semanas, las diversas comisiones al interior de la nueva Asamblea Legislativa decidieron optar por una estrategia de trabajo singular. Para iniciar sus funciones y enfrentar la mora legislativa, decidieron, en palabras de la diputada Norma Fuentes de Orantes del partido Nuevas Ideas, “limpiar la mesa”, archivando todo aquel expediente en estudio que fuera incluido en las comisiones en legislaciones pasadas o que tuviera apoyo de otros partidos no afines a la postura del Gobierno.

Despierta sospecha que la gran mayoría de expedientes archivados contienen propuestas de ley y reformas legales relacionadas a la garantía de derechos fundamentales de sectores poblacionales vulnerables y de interés general, como lo son la ley de identidad de género, ley de protección de periodistas, la ley de protección a defensores de los derechos humanos o reformas importantes como a la ley de bancos o a la ley de usura. El común denominador del criterio para enviar al archivo los más de 300 expedientes de las comisiones fue considerar que son obsoletos y lejanos de la realidad, según expresiones de las y los diputados del partido Nuevas Ideas.

Que se archiven los expedientes implica que ninguna de sus temáticas puede discutirse de nuevo en las comisiones hasta dentro de seis meses, como mínimo. Esto se suma al precario criterio que las comisiones utilizaron para dicha acción, que es cuestionable por ser una decisión que generaliza la obsolescencia a todo documento y que, según las presidencias de las comisiones, fueron analizados en un tiempo tan corto que desafía cualquier lógica de sentido común. Sin embargo, estos hechos no representan lo más grave de las acciones de la bancada de Nuevas Ideas, que lidera e impone mayoría en las comisiones.

Lo más grave es que entre las iniciativas y reformas archivadas están las que son producto de los esfuerzos y luchas colectivas de la sociedad civil organizada y que representan la exigencia de la sociedad salvadoreña para que el Estado brinde instrumentos concretos para la defensa de los derechos fundamentales de la población. Si las temáticas relacionadas a la defensa de los derechos humanos son obsoletas y alejadas de la realidad para esta Asamblea Legislativa, estas acciones son la evidencia más concreta del desinterés del bloque de poderes Ejecutivo y legislativo por el bienestar de la población salvadoreña.

Resulta paradójico, por ejemplo, que la diputada Claudia Ortiz, del partido conservador Vamos, abiertamente contrario a temáticas como la identidad de género o las cuatro causales de no punitividad del aborto, reconozca que antes de enviar al archivo los expedientes valía la pena analizarlos, porque, a su juicio, había iniciativas importantes para la población. Ante el reclamo por haber archivado los expedientes, las y los diputados sostienen que si algo vale la pena que se discuta, se discutirá en seis meses.

Ante esta situación, cabe plantear la sospecha de que las y los diputados de la bancada oficial desprecian el trabajo y la lucha de la sociedad civil organizada, ya que no se ofrece la garantía de que alguna iniciativa de todas las relacionadas a los derechos humanos vaya a ser retomada por las comisiones. Más bien están apostándole al olvido colectivo de lo hecho en estos últimos días. Es verdaderamente triste comprobar que quienes en realidad deben comenzar desde cero el trabajo no son las comisiones de la Asamblea, sino los colectivos de la sociedad civil, que en algunos casos han luchado durante años para presentar a las comisiones propuestas de ley sólidas y necesarias. No cabe duda de que la lucha por el reconocimiento de cualquier derecho fundamental requiere de una resilencia que será siempre puesta a prueba por las acciones de quienes detentan el poder, no importa su color partidario o sus supuestas convicciones políticas.

Ante esta realidad, no queda más que apelar justamente a la resiliencia de la sociedad civil organizada del país para dentro de seis meses intentar recuperar el trabajo archivado. De otra manera, sin esa resilencia, sin esa lucha, el Estado dará un paso más hacia un régimen obscuro e insensible a la población que, desde sus anhelos de cambio, dio un voto de confianza a Nuevas Ideas.

 

* Óscar Vázquez-Martínez, docente del Departamento de Psicología y Salud Pública.

Lo más visitado
0