De rumores e inseguridades

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Idhuca
21/10/2009

El PNUD presentó esta semana el informe sobre desarrollo humano para América Central 2009-2010. Este año, el énfasis de la publicación es la seguridad ciudadana como elemento fundamental para el desarrollo humano.

Ciertamente, sin seguridad una sociedad no puede avanzar hacia la democratización, ni mucho menos un Estado puede considerarse garante de los derechos humanos. En ese marco, el estudio del PNUD hace una distinción entre la seguridad objetiva y la seguridad percibida.

Esta diferencia cae como anillo al dedo en nuestro contexto, pues esta semana, a raíz de un rumor, la histeria colectiva se apoderó de buena parte de salvadoreños y salvadoreñas.

Este lunes, el tráfico disminuyó en horas de la tarde, hubo paranoia entre cientos de empleados y estudiantes que, ante la amenaza de una eventual acción de las pandillas, deseaban llegar a sus casas para estar sanos y salvos.

Cuando en un país la vida cotidiana y las rutinas laborales se paralizan o modifican en función de un rumor, algo está muy mal. Y ese algo en El Salvador es el alto nivel de inseguridad y la violencia concomitante que no cesan y producen a diario más de 12 asesinatos. Ante esto, se espera que el Estado sea capaz de prevenir ese tipo de histerias colectivas.

El problema de la inseguridad cuando alcanza niveles insospechados es justamente que, además de una dimensión objetiva del riesgo y de condiciones vulnerables, aumenta la percepción —subjetiva, pues— de las condiciones que generan ese estado.

La última encuesta del IUDOP sobre victimización y percepción de la inseguridad revela que para el 74.2% de la población encuestada la delincuencia ha aumentado en los últimos cinco años.

Al preguntarle a las personas sobre la sensación de seguridad en su lugar de residencia, el 26.6% señaló sentirse muy inseguro y el 28.8% algo inseguro. Dicho de otra forma, más del 50%de los encuestados percibe algún grado de inseguridad en su vida cotidiana.

Lo ideal sería que esta sensación se quedara en mera percepción y, por tanto, como el reflejo de un miedo construido por la sociedad en su conjunto. Pero la realidad cotidiana da muestras de las fallas de la seguridad pública.

Es preciso reiterar los llamados de alerta sobre la situación. La salida al problema de la inseguridad pasa por la prevención y por la actuación eficaz de los cuerpos de seguridad, mediante la profesionalización, la articulación y el fortalecimiento de sus capacidades. En esa línea, la inclusión de militares en tareas de seguridad pública no soluciona el problema de fondo. Lanzar acciones inmediatas no resuelve a largo plazo las debilidades ni garantiza resultados concretos, más aún cuando existe una no muy buena percepción sobre los militares y sus procedimientos.

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Anónimo
24/10/2009
09:48 am
Yo pienso que no deben sacar a los soldados, porque si eso significa que ya se agotó todo, quiere decir que " ellos las personas que nos estan dañando " son más poderosos. Y no debemos de permitir como ciudadanos tener miedo, unamonos cuidemos nuestras colonias y si es posible armemonos de valor para defendernos nosotros mismos. No nos dejemos llevar por personas basura que no tienen que hacer y que con un clik entren a tu hogar para que sientas miedo. No le dejemos todo al gobierno, por que somos todos responsables de lo que esta sucediendo en nuestro país, ayudemos a los niños a mantenerle la mente sana, especialmente aquellos más necesitados. Y la empresa privada debería de aportar ayudando de distintas maneras a éstos jóvenes que debido a la desintegracion familiar y la pobresa se dedican a lo más fácil para su subcistencia dejandose lavar la cabeza por delincuentes y corruptos que no necesaria
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Anónimo
22/10/2009
19:42 pm
Fui una de las personas que estuvieron bombardeando los e-mails con el rumor. Algo no me cuadraba en mi lógica, y no lo propagué. Pero bien, mi observación es que en vano esperé que el gobierno se pusiera al frente y desmintiera el rumor, eso pudo hacerse a mediodía, hora en que todos los empleados están almorzando en comedores, usualmente con TV. Pero en eso falló nuestro gobierno, a pesar que el Presidente sabe que la comunicación obra milagros, pero esta vez se le olvidó, o no se dió cuenta de lo que sucedía, ni sus ministros recibieron rumor alguno. Le queda de experiencia para actuar con rapidez en futuras ocasiones.
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