Insistir hasta que se entienda

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Idhuca
09/09/2009

Los asesinos de Christian Poveda fueron identificados y capturados. Los arrestos en este caso evidencian varios temas que ya se han discutido, pero en los que vale la pena insistir. Quizás la repetición pueda hacer que finalmente se superen.

Lo primero es la necesidad de sanear las instituciones para que se genere confianza en estas y se aumenten las denuncias. En este asesinato aparece involucrado un agente policial del sistema de emergencias 911 de Soyapango. Suena a noticia vieja.

Hace cuatro años, otro agente del sistema de emergencia de San Miguel había sido capturado por nexos con las pandillas. En 2006, fueron seis policías del 911 de San Salvador los acusados de recibir dinero de vendedores de drogas; y el pasado diciembre, tras la fuga de un grupo de delincuentes, cuatro agentes fueron detenidos por favorecer el escape.

Esos son solo algunos de los casos en los que se han visto involucrados agentes de la Policía; sin embargo, las redes de los criminales han llegado a otros niveles. Ahí está el caso de Los Perrones, que certifica la relación de criminales con jefes policiales. Por todo esto debe investigarse más y, a partir de las indagaciones, seguir los procedimientos correspondientes para sanear a la Policía Nacional Civil y las demás instituciones.

El otro punto sobre el cual se debe insistir es en la importancia y urgencia de invertir en la investigación científica de los delitos. En casos como el de Poveda, difícilmente habrá testigos; y de haberlos, pocos estarán dispuestos a declarar por el temor a correr la misma suerte de la víctima. Por eso, es valioso tener capacidad para realizar exámenes balísticos, recolectar huellas, analizar el entorno y enlazar todo esto para darle robustez a los casos.

Según una de las versiones, el periodista fue asesinado debido al rumor de que daba información a la Policía acerca de los pandilleros. El año pasado, los jueces que tramitaban el asesinato de los policías en los alrededores de la Universidad de El Salvador, citaron a algunos periodistas a declarar. En ese contexto se discutió si los periodistas estaban obligados a revelar sus fuentes. Acá está la muestra de lo peligroso que es hacerle creer a la criminalidad que un periodista puede delatarlos.

Lo mismo ocurre con quienes trabajan en la prevención o rehabilitación de delincuentes. La Policía y las demás instituciones deben respetar su trabajo y evitar utilizarlos para presentarse como eficaces. No deben poner sus vidas en peligro.

Y como repetir quizás sea necesario, hay que recobrar la institucionalidad, depurarla y extirpar a los malos elementos; debe invertirse en la investigación científica del delito, apostarle a esta estrategia para disminuir el crimen y no poner en peligro a las y los testigos; y, finalmente, debe respetarse las fuentes y la identidad de quienes trabajan tanto para prevenir la violencia como para informar a la población. Esto ya se ha dicho, pero parece que no se ha entendido; por eso se insistirá las veces que sea necesario.

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Anónimo
10/09/2009
14:45 pm
En el caso de Póveda, no existía evidencia que hubiera delatado a los pandilleros, sin embargo, creo que es sano que quienes los investigan den a conocer su modus operandi para que las autoridades hagan su trabajo. Creo que no es ético callarse algo tan importante que puede salvar la vida de muchos salvadoreños que están mueriendo en manos de semejantes delincuentes, que aunque son personas, no tienen conciencia del respeto de la vida humana.
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