A paso lento en la dirección de siempre

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Editorial UCA
06/05/2016

Han pasado ya tres meses desde la captura de cuatro de los 17 exmilitares acusados de la autoría de la masacre en la UCA. Desde entonces, el asunto entró en una etapa de aparente aletargamiento. Otros temas llenaron los espacios de los medios y el acontecer diario ha pasado de largo ante algo tan importante para combatir la impunidad. Sin embargo, el proceso nunca ha dejado de moverse. El grupo de defensores de los acusados (tanto de los ya capturados como de los que están prófugos) no deja de tramar estrategias y presentar recursos para la no extradición de los exmilitares. En los más de 26 años transcurridos desde los asesinatos, el caso ha estado plagado de arbitrariedades y de flagrantes ilegalidades, ha padecido el desinterés de los Gobiernos de turno y ha provocado, cada vez que se pide justicia, el resurgir de amenazas de nuevos derramamientos de sangre.

Lo que ha sucedido en estos primeros meses del año no se distancia de la historia del caso a lo largo de cinco lustros. Primero, inexplicablemente, la Policía tardó un mes en proceder a las capturas. Y cuando las realizó, solo capturó a cuatro de los exmilitares, justo a los que ya fueron procesados en el simulacro de juicio de 1991. Los otros trece, los de más alto rango, los que nunca se han sentado en el banquillo de los acusados, siguen libres. O la Policía adolece de un grado alarmante de incapacidad, o este proceder evidencia, una vez más, la vergonzosa complicidad de los gobernantes de turno. Además, aunque del diente al labio se dice respetar la independencia de poderes, todo el que puede vierte su opinión para intentar influenciar la decisión del pleno de la Corte Suprema de Justicia, que debe decidir si la extradición aplica.

Por su parte, poco después de las capturas, el Presidente de la República convocó a los líderes de los partidos políticos para conversar con ellos sobre el cumplimiento de la notificación roja. Nunca trascendió el contenido de la reunión, solo se constató la complacencia de los dirigentes con la conducta gubernamental. El Vicepresidente de la República fue aún más lejos y se manifestó en los mismos términos que los defensores de los exmilitares. La asombrosa coincidencia de posiciones con los líderes de la derecha más conservadora del país también tiene su correlato en actuaciones que riñen con la ética, la honestidad y la transparencia.

Del lado de la Corte, hay magistrados que se han excusado de participar en el caso y otros que habiendo tomado postura pública antes en contra de la extradición, defienden con terquedad su derecho a conocerlo. También ha trascendido la noticia de la renuncia de algunos magistrados suplentes que, aunque no lo admitan, parece motivada por el deseo de no participar en esta deliberación. Los grandes medios de comunicación siguen jugando el mismo papel desde que se cometió la masacre, aunque ya no mienten con descaro como antes; hoy buscan disimular su parcialidad. La interposición del recurso del amicus curie por parte de cuatro instancias, entre ellas la UCA, no ha merecido ningún titular en los grandes medios, mientras que la opinión de abogados “notables” a favor de los exmilitares se publica con asombrosa extensión.

En realidad, aunque se viertan y repitan argumentos jurídicos, lo que hay en la mayoría de declaraciones son posiciones políticas. Se siguen lanzando razonamientos que han sido triturados por la racionalidad de un Estado democrático de derecho. Los abogados defensores, los juristas que dicen solo dar su opinión legal y, en general, los que defienden a los exmilitares vierten argumentos para oponerse a la extradición, pero ninguno se atreve a decir que los encausados son inocentes. Tácitamente, todos asumen la culpabilidad, porque si afirmaran que sus defendidos no han sido vencidos en juicio, estarían admitiendo que nunca han sido juzgados, como realmente sucedió. Ahora los que dan seguimiento al proceso temen que lo que se decida en torno a los cuatro capturados se extienda a los prófugos, para que puedan salir del escondite donde están protegidos institucionalmente. Ello representaría un ladrillo más en el edificio de la impunidad en el que se ha buscado confinar al caso.

Todo parece indicar que el asunto se está moviendo a paso lento, sin aspavientos, pero en la dirección de siempre: dejar en la impunidad las atrocidades cometidas durante el conflicto armado. Ojalá nos equivoquemos.

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Anónimo
08/05/2016
21:53 pm
Lamentablemente jamas se extraditara a los militares, si se hace justicia a ellos entonces tambien se tiene que hacer justicia por el otro lado, los guerrileros. Otra cosa fuera si todos los asesinatos hubieron sido cometidos por los militares pero los que estan ahora en el poder tambien deben algunos inocentes. existe la frase perdon y olvido. Sera que la UCA tendra que adaptarse a ella. Tanto militares como guerrileros en el gobierno no dejaran que se haga justicia porque entonces ellos tambien tendrian que pagar.
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Anónimo
07/05/2016
12:57 pm
Yo no soy abogado pero al querer cambiar la condición de lesahumanidad del caso....el abogado defensor repite que no fue un crimen sistemático y generalizado para mi si fue sistemático...implicó una serie de procedimientos planificados con antelación que permitieron cometer el crimen ahora el término general? A que se refiere como término jurídico.? Alguien puede explicar? Que según escuche en la radio son 2 requesitos que dice el defensor de los militares que no cumple por lesahumanidad
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Anónimo
07/05/2016
08:26 am
Desde el años de 1976 aproximadamente, hombres como el Ing. Román Mayorga Quiroz, hablaron de IMPUNIDAD y hoy dia 2016, cada vez mas sigue teniendo vigencia como en aquellos días, con la diferencia que han aumentado sus cómplices. Tristeza que algunos Magistrados se hayan recusado de conocer el caso, cuando era su oportunidad de hacer Justicia. Pero quizás la historia recordara a los Padres Jesuitas como mártires y no morirán y a estos Magistrados como traidores.
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Anónimo
06/05/2016
20:19 pm
Este editorial, deja entre ver que casi toda la sociedad no quiere ver la realidad o le gusta ocultarla,los jesuitas fueron aniquilados,eso no se puede ocultar,los hechores materiales e intelectuales,existen,los juristas,se aprovechan del caso para ganar el caso que no se puede desmentir,utilizando los vacíos de ley,pero la realidad,tarde o temprano los alcanzara a todos.Y entre mas temprano veamos la realidad,menos daño nos causara.
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