El Lempa: muestra de la incultura y miopía nacional

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Editorial UCA
07/09/2022

A juzgar por la forma en que se maltrata al río Lempa, parece que se desconoce lo que significa para el país y su población. El Lempa recorre 422 kilómetros en territorios de tres países, siendo uno de los más largos de la región y el más largo y caudaloso de El Salvador. Nace en Guatemala, donde recorre unos 30 kilómetros; luego ingresa a territorio hondureño, en el que se desplaza por otros 31.4 kilómetros. Los 360.6 kilómetros restantes van desde el norte hasta el sur del territorio salvadoreño. En su cuenca, que abarca 17,790 kilómetros cuadrados, viven 3.8 millones de personas, entre guatemaltecos, hondureños y salvadoreños. Más de la mitad de esa cuenca (10,082 km2) está en nuestro país.

El río Lempa es vital para El Salvador porque de él se abastece aproximadamente un millón y medio de personas, incluyendo gran parte del área metropolitana del gran San Salvador. El Lempa es la columna vertebral del agua del país. Gracias al río se generan buena parte de los alimentos que se cultivan en suelo nacional. De acuerdo a la Comisión Hidroeléctrica del Río Lempa (CEL), sus aguas riegan más de 10 mil hectáreas para cubrir parte de la demanda nacional de café, maíz, frijol, guineos, hortalizas, maicillo, cebolla, arroz, algodón, caña y pastizales. Del Lempa se beneficia la cría de ganado vacuno, porcino y aves de corral; la pesca artesanal y el cultivo de peces. En sus riberas crecen árboles frutales y se realizan actividades de esparcimiento. Todo ello genera ingresos para miles de familias.

Por otra parte, la cuenca del Lempa alberga bosques de montaña como el Parque Nacional Montecristo, el bosque de Nancuchiname y la bahía de Jiquilico. Es la sede de humedales de importancia internacional como el del Cerrón Grande y el lago de Güija. Y alberga diversidad de especies de flora y fauna, algunas en peligro de extinción. Además, con su caudal anual de 175 metros cúbicos de agua por segundo se genera aproximadamente el 28% de la energía eléctrica que consume El Salvador.

Sobran, pues, las razones para considerar estratégica la importancia del Lempa. Por esta realidad debería ser motivo de consternación que este bien sea un basurero. La acumulación de desechos en el río es muestra de la incultura y miopía nacional, y un monumento a la indiferencia gubernamental. Contaminar el Lempa es contaminar la vida, en el sentido amplio de la palabra. En tanto el motor de la minería metálica es el agua, cualquier iniciativa de reactivar dicha industria en el país será siempre una amenaza directa al Lempa, es decir, una amenaza directa a la vida. Apoyar la minería o guardar silencio ante ella es atentar contra el futuro de El Salvador.

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