Golpe de realidad

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Editorial UCA
19/10/2022

El Gobierno maneja un doble discurso sobre el bitcoin. En el país, ha silenciado el tema; los cajeros Chivo están en abandono, así como se abandonó a su suerte al Sitramss, dejando que muriera solo. Sin embargo, en la escena internacional, se sigue alardeando de que El Salvador fue el primer país en adoptar el criptoactivo como moneda de curso legal. El 30 de septiembre pasado, Nayib Bukele publicó un artículo de opinión en la revista Bitcoin Magazine en el que afirmó que los ataques a su decisión sobre el bitcoin provienen de poderes mundiales: los medios de comunicación, los bancos, las ONG, las organizaciones internacionales y casi todos los Gobiernos y corporaciones del planeta.

Creyéndose centro de la atención universal, Bukele describe a esos supuesto poderes con una palabras que, en gran medida, aplican para lo que él y los suyos le están haciendo al país: “Tienen los ejércitos, los préstamos, el suministro de dinero, las clasificaciones crediticias, las narrativas, la propaganda, las fábricas y el suministro de alimentos; controlan el comercio y el derecho internacional. Pero su arma más poderosa es el control sobre ‘la verdad’. Y están dispuestas a luchar, mentir, desprestigiar, destruir, censurar, confiscar, publicar y hacer lo que haga falta para mantener su control sobre ‘la verdad’, sobre todo y sobre todos.” Para el presidente, los ataques que recibe se deben a que los grandes poderes le tienen miedo, porque su lucha no es solo contra la oposición interna, sino contra el sistema mundial. Y lanza la invitación a visitar El Salvador para constatar que se está convirtiendo en una tierra paradisíaca.

Lo que el presidente obvia decir es que, según lo reconfirma la más reciente encuesta del Iudop, la adopción del bitcoin es la política más impopular, la más criticada y la peor evaluada por la gente. Tres cuartas partes de la población (75.6%) no han utilizado el criptoactivo en todo lo que va del año; el 77.1% no quiere que el mandatario siga comprando bitcoin con dinero público; y más de dos tercios (65.5%) considera que la medida ha sido un fracaso y que por eso la evalúa, en una escala de cero a diez, con una nota de 4.61.

En esta tierra que el presidente dibuja como paradisíaca y con una economía en franco crecimiento, 90 de cada 100 sienten que la canasta básica ha aumentado de precio en los últimos tres meses; 86 de cada 100 perciben que el costo de la vida ha subido algo o mucho; solo un 7% cree que su situación económica mejoró y el resto, un 93%, afirma que su situación sigue igual o ha empeorado. En El Salvador real, el bien más deseado por la población adulta es el empleo digno que se le niega a la mayoría. Y 30 de cada 100 dicen conocer a personas inocentes entre los 50 mil capturados a raíz del régimen de excepción. Por supuesto, Bukele no menciona que su Gobierno viola los derechos humanos sistemáticamente. Además, no parece entender que la gente está de acuerdo con que se combata a las pandillas, pero no con los medios que se utilizan. Como muestra la encuesta del Iudop, dos terceras partes de la población rechaza las capturas sin orden judicial, el 73.3% no está de acuerdo con suspender el derecho a la defensa, 96 de cada 100 creen que a todo capturado debe decírsele por qué se le captura y el 92.7% opina que debe quedar en libertad de inmediato todo capturado al que no se le pueda probar delito.

En definitiva, los resultados de la encuesta muestran que la apuesta por el bitcoin es un fracaso, que la aprobación ciudadana de la que goza el estado de excepción se va reduciendo en la medida que afecta a personas inocentes y que el principal flagelo para la gente es la situación económica, que sigue igual o empeorado.

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