Un tiro en el pie

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Editorial UCA
21/04/2023

La población se hastió de la política tradicional y de los políticos que llegan al poder para lucrarse de la cosa pública. Se cansó de que las promesas y ofertas de cambio no sean más que aire mientras las élites concentran riqueza. La mayoría se hartó de la corrupción y de la impunidad con que los poderosos violan la ley y la manipulan a su antojo. La gente se indignó por el nepotismo, de que el Estado rebalse de personas sin capacidad y sin méritos profesionales ni éticos para desempeñar los cargos. La gente se cansó de no ser escuchada, de que sus derechos fundamentales no sean respetados. La gente de barrios y colonias populares vivía en el terror, presa en su propia casa y sometida a violencias, amenazas, y extorsiones sin que nadie hiciera algo significativo para librarla del yugo de las pandillas. Se hartó de que las instituciones públicas no funcionen, de la lentitud e ineficacia del sistema de justicia, del descuido del sistema de salud.

La gente contaba, pues, con sobradas razones para no estar contenta con el rumbo del país y anhelar un cambio radical. Por eso se arrojó en brazos de quienes exacerbaron ese descontento y prometieron barrer con todo. El resultado de esa apuesta desmesurada ha sido el equivalente a dispararse en los pies. Los que que dijeron ser diferentes practican los vicios de siempre, superando con creces a sus predecesores. Quienes han hecho de la crítica a los Gobiernos anteriores su principio motor ocupan cargos para ostentar lujos y prepotencia. Aquellos que repitieron como un mantra que “el dinero alcanza cuando nadie roba” han endeudado al país a niveles sin precedentes y ocultan toda información sobre gastos, proveedores e inversiones del Gobierno.

Los próceres del desagravio histórico persiguen a toda figura prominente de lo que para ellos representa el pasado mientras protegen a sus propios funcionarios ante señalamientos de corrupción y les garantizan impunidad. Los que despotricaron contra el nepotismo tienen hoy a su familia y amigos en puestos públicos. Mientras dicen que ahora hay verdadera democracia, desmontan todo mecanismo de control y pasan por encima de cualquier ley, incluyendo la Constitución. Mientras hablan de justicia, destituyen a todo juez o fiscal que obedezca a la ley antes que a un político y someten la justicia a los deseos de una sola persona. Mientras hablan de El Salvador como de una tierra paradisíaca, cientos de compatriotas huyen del país a diario en búsqueda de oportunidades.

Mientras se levanta un nuevo proyecto elitista que ha puesto todo el Estado a su servicio y acapara los pocos recursos nacionales, la mayoría o no ve las contradicciones del régimen y cree a pie juntillas en un país imaginario, o prefiere seguir con su vida haciendo caso omiso de los desmanes. La distancia entre lo que se dice y lo que se hace es hoy abismal, y en el fondo de esa fosa se marchitan lentas las posibilidades de alcanzar un mejor futuro común.

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Daniel589889002
24/04/2023
16:02 pm
El pueblo no puede perder las esperanzas de que no se puede salir de la fosa en que “se marchitan lentas las posibilidades de alcanzar un mejor futuro común”. Pudiera ser que tales perspectivas actualmente ya estén contaminadas, por lo que quizás merezcan perecer. Pero no debe caber duda que las semillas de verdad, justicia y bondad plantadas por Monseñor Romero y Rutilio jamás serán exterminadas, aunque se atraviesen inviernos gélidos y sequías calcinantes; y ojalá que no nos derrote la impaciencia. Que así sea…
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Mauricio1634281584
24/04/2023
15:03 pm
En la historia hegemónica del poder oligárquico en el país que ya suma casi 200 años nunca se había dado una consolidación tan rápida y absoluta entre un gobierno de turno y los poderes fácticos como se ha visto ahora aún a los ojos de los más neófitos en las artes del poder. Históricamente que se recuerde siempre existieron desaveniencias entre el estamento militar en el poder y la oligarquía muchas veces subidas de tono como en la época de Molina y sus intentos de mejorías sociales que activaron la maquinaria formidable de esos poderes fácticos al grado de saturar medios de comunicación en todas sus variantes, fué en ese entonces que aparecieron las gremiales más beligerantes como ANEP y se comenzó a planificar la necesidad de contar con tanques de pensamiento que sirvieran de cajas de resonancia con careta técnica-científica para justificar como siempre la defensa de los beneficios ad-infinitum de los amos. Sin embargo y a simple vista donde está ese andamiaje espectacular ahora.
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