Elecciones y proyecto

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Las elecciones recién pasadas se pueden considerar técnicamente buenas, pero fueron un fracaso. Y un fracaso especialmente para los dos partidos mayoritarios. Porque democráticamente se fracasa cuando las campañas no son capaces de motivar el voto de más de la mitad de la población. El proyecto que se veía novedoso en 2009 y la ilusión han pasado a disolverse en una campaña anodina, llena de promesas o de frases vacías, cuando no ridículas. Las explicaciones al abstencionismo podrán ser diversas, pero al final llegamos siempre a que los políticos no son capaces de motivar la esperanza. Arena miente al afirmar que es la primera fuerza del país. Y eso será falso mientras la abstención sea superior al 50% del padrón electoral. Y lo mismo habría que decir si el FMLN hubiera tenido más votos y repitiera —como sin duda le gustaría— la misma frase que hoy formula su principal contrincante. En realidad, el problema democrático no es quién se llevó más votos, sino la incapacidad de convencer a la mitad del país de que en estas elecciones se jugaba algo importante para la vida de la mayoría.

Dicho esto, se puede analizar el porqué quienes encarnaron en su momento la esperanza popular mayoritaria han visto hoy cómo otro partido les supera. Es fácil insistir en que la permanencia en el poder desgasta. Pero es necesario ver otros factores que han tenido incidencia en la pérdida de votos del FMLN. En primer lugar, las discusiones públicas entre el Presidente y el FMLN han erosionado la confianza en que de este Gobierno puede surgir novedad y esperanza. Si ambas partes pueden tener algo de culpa en sus pleitos, un análisis objetivo tendería a establecer que el presidente Funes le ha hecho más daño a su partido (entendemos que sigue siendo militante del Frente) que este al mandatario. Reconocer esta realidad de poco servirá si no se logra de alguna manera recomponer la confianza mutua. Y hablando de los daños del Presidente, no hay duda de que pasará anecdóticamente a la historia como el resucitador de un cadáver político. Esperemos que el diputado Ochoa Pérez sepa agradecerlo de alguna manera; tal vez colaborando desde la Asamblea con la comisión de límites.

Por su parte, el Frente cometió algunos errores graves en su campaña electoral. Uno de ellos fue insistir en que se marcara la bandera del partido frente a un buen porcentaje de la población que quiere participar más activamente y con mayor capacidad de decisión en las elecciones. Los movimientos cívicos que promovían el voto por persona simpatizaban en un inicio con el FMLN, aunque no fueran de dicho partido; y gozaban, además, de la simpatía de muchas otras personas de la clase media. Oponerse, y para colmo con una buena dosis de prepotencia, al tema del voto por persona no ha sido más que una demostración de verticalismo interno y de menosprecio a un mecanismo que, más allá de los resultados que dé, se muestra ante muchas personas como una profundización de la democracia. Si a esto se une el mucho mejor uso del recurso de la fotografía y del voto por persona de Arena, el retroceso del Frente estaba servido. Dentro de este estilo verticalista, muchos vieron con preocupación e incluso indignación la remoción como candidata de la alcaldesa de Apopa, incluidas personas de Iglesia no comprometidas políticamente. El rechazo a una carta ganadora derivó prácticamente en paliza electoral en ese municipio.

El Frente tiene que aprender algo que Arena ya sabe: un tercio de los votantes no se deja llevar por planteamientos teóricos, sino por realidades prácticas. Quiere cambios y quiere verlos pronto. Y algunos de los cambios que desea no son exclusivamente socioeconómicos, sino que van en la línea de la modernización de diferentes fórmulas de participación electoral y democrática. Arena también debe tener cuidado y no pensar que la población está entusiasmada con su proyecto. Porque, para empezar, el partido de derecha carece de un auténtico proyecto de desarrollo social y sigue en buena parte repitiendo sus consignas de libre mercado. Aunque hoy esté de moda respetar más a Cristiani que a Saca, no hay duda de que este último tuvo más apertura a lo social que el primero. Y no hay que ser ingenuos en lo que a corrupción respecta: la privatización de los bancos estatales, aunque haya sido legal, es el acto de corrupción más impresionante de toda la historia salvadoreña.

La gente que no ha votado no ve proyecto. Los enfrentamientos entre el Presidente y su partido, y la lentitud en el cumplimiento de promesas han oscurecido el proyecto gobernante. Y las promesas de desarrollo de Arena contrastan con su línea económica elitista, favorecedora de los más ricos. En el país se necesitan proyectos de realización común que entusiasmen a las personas y generen confianza en las instituciones y en el futuro. No son suficientes los discursos que hagan vibrar al voto duro o muevan al voto de castigo contra el último en fallar en sus promesas. Y la campaña pasada no presentó —pues no los tenía— verdaderos proyectos de realización común. "Sigue el cambio" y "dale más fuerza al cambio" fueron eslóganes demasiado generales y no rompían las desconfianzas generadas por los actos y las actitudes que hemos señalado. Y el discurso arenero de abrir las puertas, de asegurar que "las cosas son como son" (lamentablemente) o de defender el voto, y no digamos lo del grillo defendiendo el bolsillo, no pasaba de la generalidad más vulgar y de la falta absoluta de perspectiva de futuro o de novedad. Que se haya manejado mejor la fotografía no quiere decir que se tengan mejores ideas. Quienes en el país deben reflexionar no son los votantes que no asistieron a las urnas, sino los políticos que los aburren, los desaniman y los incitan finalmente al abstencionismo. Pero ya sabemos que nuestros políticos son expertos en criticar los efectos y olvidar las causas. Ojalá que el enorme abstencionismo lleve a los partidos a ser más dialogantes entre sí y sobre todo con aquellas personas, grupos e instituciones que sí tienen una idea clara del país deseable para todos.

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Anónimo
16/03/2012
11:04 am
Excelente!! mejor no se puede decir. Al fin se encuentra algo realmente de provecho para leer, en medio de la cortina de humo que levanta arena y de las lamentaciones que hace el Fmln, este es sin duda un buen analisis de nuestra situacion como pais, que no este inclinado a la derecha o la izquierda. Gracias por compartirlo!
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Anónimo
16/03/2012
07:39 am
Lamentablemente correctas sus palabras padre Tojeira, lamentable porque es la realidad que todos quieren ocultar, con basura propagandística, porque siguen pensando que en este país no hay gente inteligente, capaz de exigir más, capaz de exigir lo que se merece, porque sin duda no solo se puede hacer mas, sino que se pueden HACER las cosas, el país definitivamente no necesita de las actuales fuerzas políticas,son partidos que estan llenos de gente desgastada, viciada que solo buscan sus interés, que gastan el tiempo (y no digamos el dinero) discutiendo quien es mejor y no buscando soluciones para el pueblo, el país necesita gente nueva, y me atrevería a decir que de preferencia jóven, porque es menos probable que estemos casados con un partido político X y, que seamos miopes a la realidad que enfrenta la mayoría de salvadoreños, sucesos como estas eleccion
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Anónimo
15/03/2012
12:34 pm
Como siempre, simplemente brillante el padre Tojeira.
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