Honradez con la realidad

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Radio YSUCA
28/07/2010

A propósito de los valores que necesita la sociedad salvadoreña, hablamos hoy de uno al que deberían aspirar los medios de comunicación y, más concretamente, aquellos que se dedican a la información. Hay tres funciones que suelen caracterizar al periodismo: informar, reflejando la realidad; formar opinión, interpretándola; y crear agenda pública, estableciendo lo que, a juicio del periodista, es importante.

Pero estas funciones se desvirtúan por ciertas formas de elaborar la información. Mencionemos rápidamente cinco modos. Primero, la presentación parcial de una verdad, que consiste en informar sobre un hecho, opinión o ámbito de la realidad, pero ocultando y excluyendo deliberadamente aquellos aspectos u opiniones que pueden permitir a la población el conocimiento crítico y completo. Segundo, el sensacionalismo, que consiste en distorsionar los hechos mediante la acentuación de aquellos aspectos que provocan reacciones emocionales. Tercero, los silencios, que suprimen determinadas informaciones cuyo conocimiento pondría al descubierto intereses inconfesables. Cuarto, mezclar noticias e interpretación ideológica, presentando esta última como parte de los hechos. Quinto, maximizar o minimizar un hecho, según los intereses ideológicos o políticos del medio.

Frente a estas desviaciones, la ética informativa exige una mayor objetividad en la selección y jerarquización de las noticias. Eso implica, entre otras cosas, lo siguiente: mantenerse fiel a los hechos, en otras palabras, no hay que abultar las cifras ni exagerar los datos, no hay que decir lo que no es ni dejar de decir lo que es. Implica también comprobar los hechos, asegurar la exactitud de los datos; distinguir entre informar y opinar: la noticia no debe arroparse con comentarios o matices ideológicos; recurrir a la otra versión, sobre todo cuando el ámbito de la realidad del que se habla es complejo.

En suma, ante el mal manejo de los recursos del Estado, la demagogia y la mentira política, el crecimiento de la impunidad, la promoción de leyes injustas, el creciente empobrecimiento de las mayorías, el deterioro del medio ambiente, la manipulación de la conciencia colectiva, etc., se plantea la necesidad de que haya un periodismo que busque y comunique verdad. Monseñor Romero refiriéndose a este tema dijo:

"No le tengamos miedo a quedarnos solos si es en honor a la verdad. Tengamos miedo de ser demagogos y de andar ambicionando las falsas adulaciones. Si no decimos la verdad, estamos cometiendo el peor de los pecados: traicionando la verdad y traicionando al pueblo" (homilía del 25 de noviembre de 1979).

Por su parte, el Código de Ética de la Prensa de El Salvador exhorta a la objetividad, la exactitud, el secreto profesional y el respeto a la dignidad de las personas. Y eso implica, entre otras cosas, sustentar la información en fuentes fidedignas, acceder a las fuentes sin recurrir a procedimientos ilícitos y respetar la confianza que le otorgan las fuentes. En síntesis, honradez con la realidad, un valor necesario en los medios de comunicación y en el periodismo salvadoreño.

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Anónimo
21/11/2018
14:57 pm
muy bueno
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