Mirar hacia delante

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Editorial UCA
14/03/2012

Las elecciones terminaron con los resultados que ya conocemos. Sin duda, las negociaciones que se lleven a cabo en la Asamblea Legislativa serán más complicadas. Y mientras los políticos hacen sus cálculos, negocian, exigen participación en los nombramientos, así como en el reparto de cargos y prebendas, el país continúa con sus problemas. Escasea la visión de largo plazo y no se acaban de ofrecer pasos concretos en la solución a los problemas, salvo los que brotan del inmediatismo. ¿Tenemos violencia? Pues mano dura. ¿Tenemos necesidad de dinero? Contraigamos deuda. ¿La Asamblea nos crea dificultades? Ofrezcámosle algún puesto importante al amigo o miembro del partido político que queremos que nos apoye.

Pero los problemas son resistentes al inmediatismo. Siguen generalmente presentes, y con mejor salud y mayor fuerza, cuando las respuestas no tratan de incidir en el mediano y largo plazo. Si no tocamos a fondo la pobreza, la desigualdad, la violencia, tan vinculadas entre ellas como tres problemáticas clave, las respuestas inmediatistas no solucionarán esos problemas. Si no tenemos un planteamiento integral de mejora sistemática de las redes de protección social, el crecimiento económico, de momento aletargado, se quedará —si se da— en los bolsillos de los más ricos. Incluso es posible que aun sin crecimiento económico los ricos se sigan haciendo más ricos. Porque cuando las cargas y costos de la vida social no se reparten proporcionalmente al ingreso, el dinero puede seguir fluyendo hacia el bolsillo de unos pocos, mientras las mayorías en su conjunto empobrecen.

En este contexto, debemos mirar al futuro. Por supuesto, deberían hacerlo también los políticos. Pero si ellos se obstinan en permanecer en el discurso aprendido y en la práctica de tapar agujeros y enfrentar síntomas de los problemas en la medida en que se van dando, la sociedad tiene una especial responsabilidad. Si los políticos son incapaces de visualizar un futuro digno para El Salvador, la sociedad civil debe hacer el esfuerzo para debatir, juntar cabezas y pensamientos, plantear proyecto. Las elecciones recién pasadas nos descubrieron a un país y a unos partidos políticos sin proyecto decente. El del FMLN ha quedado oscurecido tanto por la lentitud de algunos de sus planes sociales como por la debilidad de impacto de otros. Los pleitos con el Presidente de la República, el alejamiento con respecto a la sociedad y la creciente debilidad que le da la actual coyuntura legislativa desdibujan todavía más lo que pudiera ser un proyecto de izquierda partidaria. El proyecto de Arena sigue revestido de propaganda, apariencia de renovación, para caer en la misma ideología neoliberal. El desarrollo desigual, favorable a los más ricos, es el resultado natural de la dialéctica arenera.

El problema es serio para un país que necesita cambios en profundidad. La responsabilidad de las Iglesias, las universidades, las ONG, los diversos centros de reflexión es convertirse en el fermento que pueda acelerar el pensamiento sobre El Salvador y su futuro. Sin ideas, sin imaginación, sin cambios estructurales hondos, sin acuerdos de nación que repartan adecuadamente los costos, esfuerzos e incluso sacrificios que se deben hacer para construir un futuro más digno, no iremos lejos ni por buen camino. Si no planificamos un futuro en el que los pobres y las clases medias pasen a compartir una vida digna, donde los derechos básicos de la persona y su dignidad humana estén garantizados, el conflicto social, la violencia y las tensiones seguirán siendo asunto diario. Si los partidos están anquilosados en dirigencias o en criterios que ni ilusionan ni responden a la realidad del país, es la sociedad civil la que tiene que poner su imaginación y su esfuerzo solidario en la elaboración de un proyecto de futuro que pueda devolver la esperanza al pueblo salvadoreño.

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Anónimo
14/03/2012
10:04 am
Me parece acertada la reflexion: pobreza, desigualdad y violencia han sido durante largo tiempo y seguiran siendo la realidad del pais debido a la corta vision de los responsables de incidir en las politicas publicas. Algunos podran seguir alegando que la situacion actual es causa de la escaces territorial y de recursos del pais, o decisiones basadas en el beneficio de minorias privilegiadas. Pero tambien hay casos como el de Singapur donde tambien esta demostrado que un pais con similares caracteristicas y limitaciones a las nuestras entendio esto antes y decidio apostar a desarrollar el mayor recurso del pais, su gente y ahora es un polo importantisimo de desarrollo educativo y economico en el sur de asia. De igual manera para El Salvador solo queda un camino, el camino de la fe en el pueblo, apostarle al pueblo pero para que esto pase los responsables de hacer politica deben cambiar tambien su mentalidad. Saludos
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