Perspectivas partidarias para 2014

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Willian Marroquín
05/09/2013

A medida se acerca la fecha para la elección presidencial de febrero de 2014 y se conocen más resultados de encuestas de opinión pública, aumenta la incertidumbre y, en consecuencia, se exaltan las angustias en los partidos políticos, grupos de interés, medios de comunicación y analistas políticos, entre otros. Arena sabe que le será casi imposible conseguir un triunfo en primera vuelta, pero cree que en una segunda vuelta lo apoyarán los sectores de derecha asociados al Movimiento Unidad y podrá derrotar al FMLN con facilidad. Por su parte, el Frente anhela una victoria en primera vuelta; algo difícil de alcanzar por ser el partido en el Gobierno y cargar con el desgaste que le ha implicado la conducción del Ejecutivo y sus desafortunados encontronazos con la Corte Suprema de Justicia. Adicionalmente, los escenarios en segunda vuelta que proyectan las encuestas no son nada halagüeños para el FMLN.

El Movimiento Unidad pone sus esperanzas en llegar a una segunda vuelta para obtener el triunfo electoral, pero no dispone de una base social con identidad partidaria fuerte. Finalmente, para completar este ambiente de incertidumbre electoral, algunos sueñan con el choque entre derechas (Arena y Unidad) en segunda vuelta; una posibilidad un tanto descabellada actualmente. Lo que sí es evidente, según los datos de las encuestas, es que el FMLN llegará a la segunda vuelta; y es bastante probable que si alcanza el primer lugar en la primera, ganará la elección presidencial. No hay que olvidar que es hoy el partido con la institucionalidad más fuerte y, por lo tanto, está en mayor capacidad de enfrentar la incertidumbre electoral.

De acuerdo a Angelo Panebianco (1982), la interrelación de un partido y un ambiente de incertidumbre (en este caso, el escenario electoral) depende del tipo de institucionalización de la organización (fuerte o débil) y de las características de la incertidumbre (estable/inestable, compleja/sencilla u hostil). Si la incertidumbre es inestable y compleja, el ambiente amenaza el interior de la organización, principalmente a la cohesión de la cúpula del partido. Si el ambiente es hostil, amenaza a la supervivencia de la organización. Para Panebianco, en una organización con institucionalización débil, la cúpula dominante está poco cohesionada y está formada por "notables" provenientes de grupos de interés, y escasean los profesionales en política. Además, es usual que existan varios grupos fuertes (facciones) al interior de la organización que tienen poder y pueden distribuir incentivos organizativos (cargos, por ejemplo), se produzcan más relaciones clientelares y exista una mayor rotación en la élite dirigente. Por el contrario, en un organización con institucionalización fuerte, la cúpula dominante está altamente cohesionada y es bastante estable, las élites nacen y crecen en la organización, hay más posibilidades de hacer carrera política, los grupos al interior son débiles (prácticamente, tendencias que no llegan a constituir facciones) y las posibilidades de ascender dentro del partido dependen fundamentalmente del beneplácito de la reducida élite dirigente.

Es difícil encajar a una organización política en estos modelos ideales de institucionalización; sin embargo, por proximidad y por la historia de las organizaciones políticas en contienda, se puede establecer que Arena y Unidad tienen una institucionalidad débil y que el FMLN, una que tiende a fuerte. El caso de Unidad es más complicado, ya que no tiene una base social firme con identidad partidaria y nació como movimiento ad hoc para el próximo evento electoral, aprovechando una especie de carisma situacional que pretende encarnar el expresidente Saca ("el elegido para liberarnos de las garras de las extremas"). La historia de los movimientos políticos es bien conocida. La mayoría desaparece cuando concluye la coyuntura para la que fueron creados. En los casos más exitosos, se convierten en partidos políticos; en otros, su élite dirigente termina siendo absorbida por los partidos políticos tradicionales.

Por otra parte, se tiene una situación turbulenta o inestable cuando el voto de opinión (votantes más interesados en los candidatos y en las propuestas de los partidos) es mucho mayor que el voto fiel o voto duro (votantes obedecen más a la identidad partidaria). Para la primera vuelta, se espera más bien una situación estable, en donde se impondrán las identidades partidarias (el voto fiel). Sin embargo, para la segunda vuelta se podría tener una situación turbulenta, en la que podría darse una mayor fluidez de votos que cambiaría la correlación de fuerzas entre los partidos.

En cuanto a la complejidad del escenario electoral, esta depende de la existencia de partidos competidores; es decir, partidos que actúan sobre un mismo "territorio de caza". El territorio de caza, según Panebianco, es aquella base social que el partido selecciona y delimita a través de su ideología y que le otorga identidad. Arena y el Movimiento Unidad son partidos competidores, ya que se disputan el mismo territorio de caza; por lo tanto, para ellos el escenario electoral se vuelve complejo. En cambio, en el actual escenario electoral, el FMLN no tiene partidos competidores sobre su base social y, por consiguiente, su incertidumbre es sencilla (no compleja). En otras palabras, el Frente es un partido opositor para Arena y para el Movimiento Unidad; mientras estos últimos son competidores entre sí.

En este marco, ¿qué podría pasar con las organizaciones políticas en contienda después de la elección de 2014? Dada la inestabilidad y complejidad del ambiente, y su débil institucionalización, si pierde en primera vuelta y no pasa a la segunda, Arena enfrentaría una división en su cúpula dominante y vería aumentar la lucha entre sus facciones. Además, al perder gran parte de su territorio de caza (lo que le da la identidad al partido), enfrentaría un ambiente hostil, entraría en crisis ideológica y, por consiguiente, se pondría en peligro su supervivencia. En cambio, si pasara a segunda vuelta y perdiera, habría cambios en la cúpula dominante, pero se fortalecería a nivel ideológico porque primaría sobre Unidad.

En el caso del FMLN, si perdiera en primera vuelta y no pasara a la segunda, los incentivos selectivos (cargos y privilegios) de la cúpula disminuirían, las tendencias del partido se fortalecerían y se convertirían en facciones, y es bastante probable que ocurriera un reemplazo de la élite dominante. Así, el partido pasaría de una posición de dominio de su base social (o territorio de caza) a un estado de adaptación, y su institucionalización se debilitaría. Ahora, si este partido pasara a segunda vuelta y perdiera, no habría cambios dramáticos en la cúpula dominante y los incentivos selectivos disminuirían del Gobierno a la oposición. Sin embargo, como su institucionalización es fuerte y no tiene partidos competidores, los resultados adversos no implicarían una situación de hostilidad que pusiera en peligro la supervivencia del partido.

Finalmente, si el Movimiento Unidad pierde en primera vuelta, simplemente desaparecerá —como ha ocurrido con otros movimientos políticos— y es posible que su élite dirigente sea reclutada por alguno de los partidos satélites del sistema: PDC, GANA y CN. Ahora bien, si Unidad pierde en segunda vuelta, desplazará a Arena como representante de la derecha del país y procedería a su legalización como partido político. Si este fuera el caso, el sistema de partidos entraría en un proceso de desalineamiento y fragmentación que haría difícil la gobernabilidad del país.

Hasta ahora, todas las organizaciones políticas en contienda se sienten ganadoras y el discurso de los grandes medios de comunicación apunta a que se entra a la campaña electoral en situación de triple empate. La "tosca realidad", como la califica Norberto Bobbio, es que la campaña electoral no tendrá la suficiente influencia como para que se den sorpresas espectaculares (a esta altura del proceso, al menos un 60% del electorado ya definió por quién votará) y después de febrero de 2014 habrá dos organizaciones perdedoras. Por ende, lo que tendremos en los próximos meses es un despilfarro de dinero y de energías.

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Anónimo
05/09/2013
20:38 pm
Excelente análisis. Aunque el autor ha utilizado un estilo neutral en su análisis, lo cual es éticamente aceptable, ofrece suficientes elementos como para comprender y predecir las estrategias sucias y mañas partidarias que han venido y habrán de utilizar los diferentes partidos hasta el fin del período de la campaña electoral. Ojalá que quien quiera que ganase se preocupara de los problemas estructurales y vitales que deben resolverse para evitar un colapso social y económico. La deuda externa, el déficit fiscal, la violencia, la pobreza extrema, las desigualdades socio-económicas, la protección del medio ambiente, entre otros, son temas que no han sido abordados con seriedad, profundidad ni ética por los candidatos. La campaña solo ha reflejado que ninguno de los candidatos quiere comprometerse a cambiar paradigmas econó
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Anónimo
05/09/2013
15:11 pm
la incertidumbre,para Arena ,como el Frente es que miran a Unidad, que hace mucha pompa y algarabia sin ideologia e identidad política; unicamente con el perfil mediatico del señor Saca,como valuarte de su movimiento; creo que el Frente esta en un momento de definir posturas ideologicas claras y visionarias para construir un país, menos desigual y mas del pueblo. Arena definitivamente ve su último esfuerzo para ocupar la silla del ejecutivo , cosa que para hasta el que no puede ver sabe, que no sucedera, para Unidad esta la codicia de un grupo para no dejar , el control de los intereses, economicos del país y una supuesta "nueva vida". Creo que mas que el despilfarro economico de estos partidos poíticos. Esta es una etapa en la cual el futuro del país puede irse encaminando haci una vida medianamente digna, o retroseder hacia el racismo, injusticias sociales , y un pueblo desamparado como ha permanec
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