¿Es posible no endeudarse? La respuesta no depende únicamente de las decisiones financieras individuales. Los ingresos, el alto costo de la vida y el funcionamiento de los productos financieros, como los créditos, forman parte de la realidad económica de las personas.
En esta entrevista, Diego Quijano, académico del Departamento de Contabilidad y Finanzas, analiza el papel que desempeña el endeudamiento en la economía personal y familiar, cuándo puede ser una herramienta útil y cuáles son las señales que advierten de un posible sobreendeudamiento.
Desde una perspectiva financiera, ¿qué papel juega la deuda dentro de la economía de un hogar?
El endeudamiento depende principalmente de tres factores. El primero son las condiciones de base, como contar con vivienda propia, apoyo de familiares con ingresos, acceso a salud y educación de calidad. Estos elementos influyen en la cantidad de gastos que la familia debe asumir y, por tanto, en su necesidad de recurrir a deuda.
El segundo factor son los ingresos o flujos de efectivo disponibles. Cuando los gastos fijos y variables superan los ingresos mensuales, la familia puede volverse más dependiente del endeudamiento para cubrir sus necesidades.
El tercer elemento es la alfabetización financiera, es decir, la capacidad de comprender y aplicar conocimientos sobre temas como tasas de interés, inflación y riesgos financieros. Una mejor educación financiera permite tomar decisiones más adecuadas sobre el uso del crédito.
Mencionaba que los ingresos son uno de los factores que determinan el nivel de endeudamiento. En ese contexto, muchas personas sienten que, aunque administren bien su dinero, no logran llegar a fin de mes. ¿Es posible evitar las deudas con un salario promedio en El Salvador?
Resulta difícil debido a la diferencia entre el costo de vida y los ingresos de muchas familias. La canasta básica alimentaria es de $256.70 en la zona urbana y $186.10 en la zona rural, según datos del Banco Central de Reserva. Esto representa un gasto importante y, aunque cubre necesidades esenciales, no contempla todos los gastos cotidianos, como transporte, educación o salud.
Los datos reflejan que una parte importante de la población, alrededor del 55%, percibe ingresos equivalentes a menos de dos salarios mínimos. Esta realidad permite observar una brecha entre el aumento del costo de vida y el crecimiento de los ingresos familiares: mientras los gastos necesarios para sostener un hogar continúan incrementándose, los ingresos no aumentan al mismo ritmo.
Ante esta diferencia, muchas familias pueden verse obligadas a recurrir al endeudamiento para cubrir sus necesidades. Mientras más limitadas sean sus condiciones de base, mayor será su dependencia del crédito. Por ello, la posibilidad de evitar la deuda no depende únicamente del salario, sino de las condiciones estructurales con las que cuenta cada hogar.
¿En qué situaciones una deuda puede ser considerada como una herramienta útil o positiva?
Cuando cumple su propósito de cubrir una necesidad y se adquiere bajo condiciones favorables para la persona. Para ello, es importante considerar la capacidad de pago, las condiciones del financiamiento y el costo de la deuda.
El sistema financiero establece condiciones según el perfil de riesgo de cada persona. Quienes pueden demostrar ingresos constantes, estabilidad financiera y buen historial crediticio suelen acceder a mejores condiciones, mientras que quienes representan mayor riesgo enfrentan tasas de interés y costos más altos.
Además, no solo importa cuánto gana una persona, sino la estabilidad de sus ingresos, su comportamiento financiero y su capacidad de cumplir pagos a tiempo. Un buen manejo de los créditos permite mantener una mejor calificación, mientras que atrasos o incumplimientos en cualquier tipo de deuda pueden afectar la percepción de riesgo del sistema financiero. La deuda puede ser útil cuando existe planificación, capacidad de pago y un uso responsable del crédito.
En este último punto, si una deuda puede ser útil, ¿qué diferencia existe entre un endeudamiento saludable y uno que pone en riesgo la estabilidad financiera de un hogar?
El endeudamiento en sí mismo no es negativo; puede ser una herramienta útil cuando se adquiere bajo condiciones adecuadas, permite cubrir una necesidad y la persona tiene la capacidad de cumplir con sus obligaciones. Un endeudamiento saludable implica elegir opciones acordes al perfil financiero, mantener pagos al día y evitar una dependencia excesiva del crédito.
El problema surge cuando la deuda se vuelve una necesidad constante y compromete una parte significativa de los ingresos del hogar, generando una situación de sobreendeudamiento. Este se mide comparando las cuotas mensuales de todas las deudas, como tarjetas de crédito, préstamos o vivienda, con los ingresos del hogar. Cuando una proporción cercana o superior al 50% de los ingresos está destinada al pago de deudas, puede representar un riesgo para la estabilidad financiera.
En estas condiciones, aumenta el nivel de riesgo de la persona ante el sistema financiero, lo que puede dificultar el acceso a nuevos créditos o generar condiciones menos favorables.
Antes de aceptar un préstamo o usar una tarjeta de crédito, ¿qué debería preguntarse una persona para determinar si realmente puede asumir esa deuda?
Para saber si una persona puede asumir una nueva deuda sin afectar su estabilidad financiera es necesario evaluar su nivel de endeudamiento, es decir, la relación entre las cuotas mensuales que debe pagar y sus ingresos. Este indicador puede modificarse mediante estrategias como la reestructuración o refinanciamiento de deudas, aunque es importante considerar no solo la tasa de interés, sino también el plazo, ya que extender el tiempo de pago puede aumentar el costo total de la deuda.
Respecto al historial crediticio, una mala calificación no es permanente. Una persona que tuvo un mal historial crediticio puede recuperarlo con el tiempo si mejora su comportamiento financiero y cumple acuerdos de pago. El sistema financiero consulta el historial mediante tres vías: los burós privados de crédito, los registros de la Superintendencia del Sistema Financiero de El Salvador y los registros internos de cada institución financiera.
La eliminación de una mala calificación depende del monto adeudado y de las condiciones establecidas por la Ley de Regulación de los Servicios de Información sobre el Historial de Crédito de las Personas. En algunos casos, puede retirarse del historial externo después de un período determinado o tras llegar a acuerdos de pago. Sin embargo, cada institución financiera puede mantener sus propios registros y políticas internas para decidir si vuelve a ofrecer productos de crédito.
En esta misma línea, ¿cuáles considera que son los errores más frecuentes al momento de adquirir una deuda?
Uno de los errores más frecuentes es no comparar las condiciones del crédito. Muchas personas buscan financiamiento cuando ya tienen una necesidad urgente, lo que reduce su capacidad de analizar opciones y negociar mejores tasas, plazos o comisiones. Lo recomendable es evaluar alternativas antes de necesitar el crédito, comparar instituciones y aprovechar la relación previa que se tenga con una entidad financiera para obtener mejores condiciones.
Otro aspecto importante es el comportamiento durante el crédito. No basta con pagar; también influye cumplir puntualmente con las fechas y condiciones acordadas, ya que esto afecta la calificación y el puntaje crediticio. Un buen manejo financiero puede mejorar el perfil de una persona y facilitar el acceso a futuros productos financieros.
Los principales errores son tomar decisiones bajo presión, no negociar condiciones y no mantener un comportamiento responsable con las obligaciones adquiridas.
¿Qué señales deberían alertar a una familia de que las deudas están comenzando a afectar su estabilidad financiera?
Una de las principales señales de alerta es que una parte significativa de los ingresos del hogar esté destinada al pago de deudas. Cuando más del 50% de los ingresos se compromete en obligaciones financieras, puede existir una alta dependencia del crédito.
Otra señal es cuando la deuda deja de utilizarse para adquirir bienes, mejorar el patrimonio o cubrir necesidades específicas, y empieza a utilizarse para pagar otras deudas. Esto genera un ciclo en el que la persona necesita adquirir nuevos créditos para cubrir obligaciones anteriores.
Para cerrar, ¿cuál considera que debería ser la relación ideal ante la deuda?
Lo primero es que no hay que tenerle miedo, pero sí manejarla con responsabilidad y conocimiento. Esto implica comprender cómo funcionan los créditos, conocer las tasas de interés y otros costos asociados como comisiones, seguros y trámites adicionales: los accesorios de la deuda.
Una persona informada tiene mayor capacidad para evaluar opciones, negociar condiciones y tomar mejores decisiones financieras. Además, es importante conocer los procesos e instituciones a las que puede acudir ante cualquier inconveniente. Por ello se recomienda analizar las condiciones del crédito con anticipación, cuando no existe una urgencia, para poder hacer preguntas, comparar alternativas y elegir la opción más conveniente.
Para finalizar, me gustaría dejar esta reflexión; el endeudamiento familiar no debe analizarse únicamente como resultado de decisiones individuales. Aunque los hábitos de consumo, el ahorro y el manejo del crédito influyen, también existen condiciones estructurales que determinan la situación financiera de los hogares, como los ingresos, el acceso a salud, pensiones, educación y otros sistemas de apoyo.
Cuando estas condiciones son limitadas, las familias pueden asumir mayores cargas económicas, como gastos de salud o apoyo a familiares dependientes, lo que aumenta su necesidad de recurrir a la deuda. Por ello, la responsabilidad del endeudamiento no recae exclusivamente en la persona, sino también en el contexto social y económico en el que vive.