Entre la seguridad y la incertidumbre

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Editorial UCA
03/07/2026

Las esperanzas y temores de los salvadoreños fueron dos de los aspectos explorados en la más reciente encuesta del Iudop, en la cual la población evaluó el séptimo año de gobierno de Nayib Bukele y el segundo año de la gestión legislativa y municipal. Según el sondeo, 76 de cada 100 ciudadanos sienten esperanza al pensar en el futuro del país, mientras que 19 de cada 100 temen el porvenir.

Dentro del grupo que expresa esperanza, una de las razones para sentir esa emoción gira en torno al tema de la seguridad: un tercio de estas personas tienen la expectativa de que se mantenga la situación de seguridad, esperan tener paz y tranquilidad, y vivir en un país sin pandillas, sin violencia ni delincuencia. Otro tercio indicó que su esperanza estaba puesta en aspectos como que haya mejoras en la economía, más empleo y oportunidades, progresos en los temas de vivienda, salud y educación, o que la población más vulnerable reciba ayudas. El resto del grupo hizo alusión a otros puntos: sus expectativas incluyeron poder sentirse libres, que haya continuidad en el trabajo del Gobierno, ver que el país se desarrolle y progrese, y que siga cambiando.

En contraste, entre la población que siente temor al pensar en el futuro, una tercera parte dijo que lo que teme es que la economía siga mal y se llegue a una crisis, que haya más desempleo y pobreza, y que continúen aumentando los precios de los alimentos, servicios, medicinas y de la vivienda. Aproximadamente una cuarta parte de este grupo dijo que su temor era que el país regresara a los niveles previos de inseguridad, que volvieran las pandillas o que un cambio de Gobierno hiciera que el país retornara a una situación anterior. Y otra cuarta parte teme que el país se convierta en una dictadura, que haya más autoritarismo y concentración de poder, que se pierda la democracia, o que sigan las violaciones a derechos por parte del Estado.

Algo que resulta llamativo en estos resultados es que una parte importante de las personas que sienten esperanza o temor lo asocian más con evitar un retroceso. Sin duda, esto refleja la profunda huella que la violencia y el asedio de los grupos criminales han dejado en la subjetividad de muchos ciudadanos. Además, sugiere que para un sector de la población la continuidad de la seguridad no está garantizada. Incluso hay dentro de este grupo quienes señalan que la tranquilidad que ahora se experimenta es algo que podría cambiar con la llegada de nuevos gobernantes.

Comprender estas percepciones de la población es de especial importancia de cara a los comicios de 2027. Ello porque, en línea con lo que señala el especialista en comunicación política Sebastián Valenzuela, los mensajes de las campañas electorales suelen apelar a emociones negativas de los ciudadanos —como miedo, enojo, angustia y frustración— o por el contrario intentan evocar emociones positivas —como esperanza, gratitud, seguridad y orgullo—. La campaña de los meses venideros se desarrollará en un contexto marcado por emociones de signo contrario, esperanza y temor, que confluyen en torno a la seguridad, tema que además se identifica como el logro más destacable de la actual gestión.

Los resultados de la encuesta del Iudop sobre los anhelos y temores de la ciudadanía aportan claves para el análisis de los mensajes de la próxima campaña preelectoral; en especial para analizar eventuales narrativas que asocien la preservación de la seguridad con la continuidad del régimen en el poder.

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