Facilitadores de la corrupción

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Editorial UCA
28/11/2016

En El Salvador, la corrupción ha encontrado siempre caminos fáciles. Es cierto que mejorar la legislación ayuda a combatirla, pero hay otros elementos que favorecen que encuentre nuevas vías para abrirse paso. Y son esos elementos los que hay que combatir para que la lucha contra la corrupción tenga efectos duraderos.

El primero es la estructuración socioeconómica y cultural del país. La tradicional impunidad de la que ha gozado la pequeña pero poderosa élite económica es fuente permanente de corrupción. Se están destapando casos en los que parece evidente el lavado de dinero, el cual se ha realizado a través de operaciones bancarias locales. Sin embargo, los bancos no parecen advertirlo y no son investigados, mucho menos multados. La prescripción de los delitos económicos hace casi imposible investigar la corrupción cuando dos Gobiernos consecutivos encubren al que los precedió. Estamos viendo ahora, con el caso de los sobresueldos, una costumbre de larga data que no podrá investigarse más allá de la administración de Antonio Saca. Pero quien tiene un mínimo de memoria recordará a Kirio Waldo Salgado acusando en televisión, documentos en mano, al entonces presidente Cristiani de repartir dinero de un modo ilegal entre varios de sus colaboradores.

La desigualdad es otro elemento que fomenta la corrupción. Los funcionarios o empleados públicos de bajo nivel aceptan fácilmente sobornos siguiendo el ejemplo de algunos de sus superiores, incluidos ministros y fiscales con sobresueldo. Un salario deficiente, como el que tiene un policía de base, unido a la gran diferencia con los sueldos de los jefes, es siempre una tentación para la corrupción. Por otra parte, el PNUD estima que el sector socioeconómico que reúne a más salvadoreños es el que llama de los vulnerables. Y le denomina así al conjunto de personas, casi el 50% de la población, que está en riesgo de caer en la pobreza. Evidentemente, es más fácil sortear ese riesgo a través de la trampa y la corrupción que por medio del trabajo duro en una sociedad como la salvadoreña, con poca movilidad social y con una afincada dinámica de transmisión intergeneracional de la pobreza.

Al mismo tiempo, y a pesar del avance que ha significado la puesta en funciones del Instituto de Acceso a la Información Pública, diversas estructuras del Estado continúan impulsando una política informativa obstruccionista y oscura. Instituciones como la Asamblea Legislativa o la Fuerza Armada de El Salvador, cuando no la propia Presidencia de la República, hacen todo lo posible para no dar información. Y cuando no les queda de otra que entregarla, retrasan el proceso lo más posible para desanimar al ciudadano solicitante. Lo típico en esa estrategia es poner trabas ridículas. Por ejemplo, cuando se pide documentación sobre algún asunto, le dicen al solicitante que dé el título del escrito que busca. Por supuesto, si se pregunta por la existencia de documentación sobre determinado tema, está implícito que no se conocen los títulos de los textos. En este sentido, da la impresión de que muchos oficiales de información han recibido un curso sobre cómo entorpecer los reclamos ciudadanos de transparencia.

Hasta el momento, la incapacidad estatal de enfrentar redes sistemáticas de corrupción, algunas de ellas ligadas al narcotráfico, vuelve más débil la lucha contra el flagelo. Curiosamente, una labor de inteligencia policial que descubrió una trama de corrupción en la que figuraban jueces, fiscales, militares, policías y empresarios, y que estaba ligada a un cartel salvadoreño de droga, no animó a la constitución de un grupo especial que investigue a fondo esa realidad. Por el contrario, concluyó con el enjuiciamiento, prácticamente sin ninguna prueba, de cuatro de los policías, acusados de revelar secretos oficiales; un juicio con demasiados rasgos de estar amañado. Aunque hay datos suficientes para presuponer la inocencia de los cuatro agentes, lo cierto es que cuando el Estado no reacciona ante una investigación seria, el funcionario tiene el derecho a denunciar la situación.

Impunidad de los más poderosos, desigualdad profunda, confabulación de algunas instituciones públicas para evadir o frenar las solicitudes ciudadanas de información, e ineficiencia estatal a la hora de corregir prácticas corruptas o de perseguir entramados de corrupción ligados al crimen organizado son algunas de las causas de que la corrupción continúe siendo un problema grave en El Salvador. Enfrentarlas no debería ser difícil. Pero de momento los esfuerzos parecen ir dirigidos hacia algunos poderosos caídos en desgracia. Ciertamente, ello podría tener, en el mediano o largo plazo, resultados positivos, pero de momento la persecución de corruptos del pasado parece más una operación mediática encaminada a dar la impresión de que se combate la corrupción, aunque no se toquen sus causas. Como dice la expresión popular, un esfuerzo por “taparle el ojo al macho”.

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Anónimo
29/11/2016
21:03 pm
Soy Oficial de Información y graduada de la UCA estudié cuando Ignacio Ellacuría, Segundo Montes e Ignacio Martín Baro fueron nuestros maestros, creo que si ellos estuvieran con nosotros objetarían su desacertada opinión en este artículo sobre los OI, antes de emitir ese ligero y triste juicio sobre nosotros, los SJ quizás le hubiesen pedido que investigara, que nos entrevistara, que planteara el problema, emitiera una hipótesis, que analizara las variables, que estudiars la ley y su casuística, y solo después, solamente después opinar con propiedad. Lo que Ud. expresó no es cierto, los Oficiales de Información no somos corruptos, nuestro trabajo es de servicio, es técnico, nos debemos a la población, y no es fácil por las contradicciones existentes en nuestro país, en ese contexto su comentario es ofensivo para mi y para los demás Oficiales que trabajamos por transparentar el quehacer del estado, por tanto exijo una disculpa pública en nombre de mi persona y...
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Anónimo
29/11/2016
20:44 pm
Simplemente no se vale que minimicen la función de los oficiales de información, suficiente tenemos los oficiales con la falta de apoyo de las instituciones y ahora que generalicen que es culpa de los oficiales no brindar información oportuna, no veo ninguna cifra que demuestre que los oficiales entorpecemos los procesos, mucho menos veo el testimonio de ciudadanos inconformes... habrá que cuestionar los fines que tiene esta columna, ya que es solo un punto de vista mal redactado de un trabajo de más de 82 personas que a diario procuran al interior de cada institucuón poder no solo dar acceso a la información sino transparentar los procesos y promover la cultura de participación!
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Anónimo
29/11/2016
20:29 pm
Facilitadores de la corrupción...un título bastante incriminatorio sin tener pruebas suficientes y generalizando actos de corrupción, que tristeza en primer lugar que se establezca que los empleados o funcionarios públicos de bajo nivel es fácil que acepten sobornos, la excepción no hace la regla, y el aceptar o no un soborno responde a principios éticos y no si es de bajo o alto nivel, el redactar \"los\" generaliza a todos por igual, por lo que me parece irresponsable y falta de respeto, en segundo lugar el Oficial de Información ha sido formado y capacitado para cumplir la Ley, y los procedimientos establecidos en la misma, tarea que no ha sido fácil debido a la resistencia de los mismos compañeros de trabajo, no me parece justo acusarlos de tal forma cuando no se tiene el panorama completo.
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Anónimo
29/11/2016
19:56 pm
Di credibilidad siempre a los editoriales de la UCA, pero con idignación y tristeza leo este, debería decirnos su escritor cuando y donde recibieron los Oficiales de Información ese curso que menciona? en el que les enseñaron a entorpecer los reclamos ciudadanos de transparencia. Deberían disculparse públicamente con los OI, pues injustamente están denigrando su trabajo, ya que contrarío a lo que aquí se menciona son los OI los que garantizan el flujo de información entre la institución y el ciudadano, por otra parte, el proceso de acceso a la información no depende unicamente de los Oficiales.... en definitivas cuentas pierde credibilidad tanto la editorial como la UCA con afirmaciones basadas en que? Se ha realizado un verdadero análisis, estudio o investigación que revele que la línea de trabajo de los Oficiales de Información es dilatar el proceso? denegar información? Declararla inexistente? De ser así publiquenlo queremos conocerlo, sino es así esperamos...
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Anónimo
29/11/2016
19:54 pm
Indigna leer un editorial en el que se afirma y acusa con tanta ligereza a los oficiales de información de ser impedimento para el acceso a la información pública, cuando en la UCA misma se han impartido diplomados sobre el tema. Entonces no prepararon bien a los oficiales y demás servidores. Los oficiales son enlaces en la institución, se deben al ciudadano, pero son los que pagan los platos rotos de editoriales como este. A muchos les ha costado su trabajo entregar información que luego se ve publicada en los periódicos. Y si no la entregan, también le cuesta su trabajo, su dinero pagando multas altas que les implica hasta hacer préstamos. Se le pide al editorialista respeto, y tal vez un poco de acercamiento para que conozca el tema. Lamento mucho leer esto de la UCA, porque estudié mi licenciatura ahí y mi Maestría. Lamentable.
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Anónimo
29/11/2016
19:44 pm
Señores de la UCA, dónde está el carácter científico en esta columna. La corrupción es un cáncer que carcome nuestro Estado, pero es irrespetuoso tildar a los Oficiales de Información como cómplices de corrupción... indagan, señores, hay muchos que han perdido sus empleos o han sido trasladados por brindar información. Antes que el Instituto de acceso a la información existiera, ya varios oficiales de información habían perdido sus trabajos por brindar información. Es evidente el giro que ha dado la UCA desde que el padre Tojeira ya no es el rector.
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Anónimo
29/11/2016
19:13 pm
Me parece errada la posición sobre los Oficiales de Información, el editorial parece que fue escrito por alguien que desconoce la lucha que estos servidores de la transparencia realizan al interior de las instituciones para conseguir la información que solicita la ciudadanía, deberían ser más objetivos ya que si estos servidores no trabajarán en pro de la transparencia la LAIP no estaría dando los resultados esperados.
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Anónimo
29/11/2016
18:40 pm
No estoy acostumbrado a leer los editoriales de este boletín y por casualidad lo lei porque el título es sugestivo, pero mi sorpresa es que más que un editorial de mi alma mater, estuviera redactado como si fuera un blog o periódico amarillista o satírico y lo menciono en función al comentario negativo respecto a la función de los Oficiales de Información, presumir lo mencionado, con las disculpas del autor, me parece una falta de profesionalismo, ya que un editorialista del calibre de ese centro de estudios debería ser de carácter científico e investigativo y no basado en presunciones.
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Anónimo
29/11/2016
17:46 pm
Es lamentable que la UCA se exprese así sobre la labor de los oficiales de información y de una forma tan poco objetiva y sin fundamento alguno. El trabajo de los oficiales de información es eminentemente técnico y no obedece a cuestiones políticas. Es importante que al publicar opiniones en nombre de la Universidad se evite todo tipo de subjetividad pues se está desprestigiando la imagen de la misma.
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Anónimo
29/11/2016
17:40 pm
Al leer este artículo me siento ofendido y triste. Soy oficial de información y también exalumno de la UCA, y me entristese que mi Universidad presente a los muchos oficiales de informacion como facilitadores de la corrupción, sin haber estado a su lado y quiza ni siquiera ha conversado con los muchos de ellos. Por lo visto no saben de los oficiales que han estado a punto de perder sus trabajos por dar información y ni se dan por enterados de los otros que si lo perdieron, de los que día a día tienen que batallar con estructuras históricas que por años fueron adoctrinadas para proteger el secreto de Estado, de intentar prevalecer a la LAIP por encima de normas arcaicas, de tener que demostrar institucionalmente que si se puede dar información al pueblo y que eso es construir democracia, es una lastima que mi Universidad haya soltado esa frase con ligeresa.
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Anónimo
29/11/2016
16:48 pm
Fui formado en la UCA y hasta hoy creí en sus comentarios serios pero éste poco serio y hasta atenta torio me resisto a creer que salió de la UCA, pues el que unas instituciones no den información completa o la den tardía no significa que todas las instituciones son iguales y tampoco se puede negar el avance que este país ha tenido en dar información y en publicar su quehacer. Los Oficiales de información pioneros fueron formados, y acreditados por la UCA. La persona que escribió ese comentario quizá lo ignora irrespetando instituciones que han luchado por la transparencia.
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Anónimo
29/11/2016
16:34 pm
No puedo creer que la UCA meta a los corruptos y a los oficiales de información en el mismo costal. Más bien parece la columna de El Diario de Hoy, donde sin pruebas ni argumentos, aniquilan la imagen de cualquiera. Es innegable la corrupción que ha existido en el gobierno, pero catalogar a los oficiales de información de tapar corrupción es grave, sobre todo viniendo de una de las pocas universidades con \"prestigio\".
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Anónimo
29/11/2016
14:46 pm
Sobre el comentario: \"Da la impresión de que muchos oficiales de información han recibido un curso sobre cómo entorpecer los reclamos ciudadanos de transparencia\". En total desacuerdo con su opinión, debería de informarse a profundidad, con objetividad sobre el trabajo que realizan los Oficiales de Información, sabe Ud. que la UCA formó a los primeros Oficiales de Información, a través del Diplomado en Información Pública y Transparencia en al año 2012?, no creo que la UCA haya formado corruptos. Creo que debería disculparse publicamente con los OI porque el trabajo que ellos realizan es eminentemente técnico. Me extraña su punto de vista sobre todo cuando es en este editorial la voz de una de las universidades más prestigiosas de este país y de la región, caracterizada por su análisis apegado a la realidad, objetiva e imparcial en sus análisis, que paso?
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Anónimo
29/11/2016
12:00 pm
Es lamentable que el editorial de la UCA construya un silogismo en base a especulaciones. \"da la impresión de que muchos oficiales de información han recibido un curso sobre cómo entorpecer los reclamos ciudadanos de transparencia\". Dicha afirmación muestra un profundo desconocimiento a la labor que hacen los oficiales de información, servidores públicos que hacen su mejor esfuerzo en transparentar la gestión pública y quienes se llevan la peor parte, ya sea por parte del IAIP o por parte del titular. Son el eslabón más débil en esta cadena de esfuerzos por aplicar los principios de la LAIP. Invito al articulista a indagar en las labores que hacen los oficiales de información para enmendar una postura que raya en la calumnia.
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