Festival de corrupción

24
Editorial UCA
01/05/2017

Es un hecho que tanto en los Gobiernos de Arena como del FMLN ministros y viceministros cobraban sueldos extra. Todos lo sabíamos. En privado, incluso algunos de ellos lo reconocían. Se trataba de un sobre con una cantidad que con frecuencia duplicaba lo que se ganaba nominalmente. El dinero entraba sin papeles ni recibos, y por supuesto no se declaraba. Algo parecido a los sobornos, el blanqueo de capitales y otras formas de burlar al fisco. Y muchos de quienes recibían esos sobres eran personas respetables, con prestigio social, con educación y actitudes democráticas. Nos podemos preguntar cómo es posible que tal o cual persona aceptara ese dinero. Pero esa es o era la costumbre inveterada. En el país, el Estado fue siempre una fuente de enriquecimiento para quienes lo administraban; aprovecharse de él se convirtió en algo natural. Lo más grave es que no se advertía que el propio Estado favorecía la evasión de impuestos de sus funcionarios. Era la corrupción perfecta, la que nadie consideraba tal.

Todavía hoy, si se afirmara que todos los que recibieron sobresueldos son simple y llanamente unos corruptos, algunos replicarían que se exagera. Tampoco parece corrupción dar puestos y trabajos en el Estado a parientes y amigos que, más allá del mérito, solo muestran capacidad de decir amén a toda decisión del partido. O como los seguros médicos privados pagados con fondos públicos, un verdadero acto corrupto que se disfraza de prestación social, contrato colectivo o derecho del trabajador. Y esto sin entrar en otras formas de corrupción como la de acumular riqueza a costa del Estado privatizando bancos y empresas estatales. Viendo todo ello se puede decir que en El Salvador hay un verdadero festival de corrupción, en el que participan desde el pequeño al grande, salvando siempre algunas excepciones.

En la Edad Media se decía “Corruptio optimi, pessima”, “La corrupción de los mejores es la peor”. Se entendía por los mejores a los que habían llegado al liderazgo de las instituciones públicas o religiosas. Y la razón de entender como pésima la corrupción de los más importantes, diríamos hoy, es que la gente que está en puestos señeros, da opinión y tiene responsabilidades públicas se convierte en ejemplo para la mayoría. Si ellos roban, pueden preguntarse los de la llanura, ¿por qué no voy a robar yo? Y cuando en un país bipartidista como el nuestro los dos partidos más grandes son igual de rapaces y trapaceros, capaces incluso de alentar la evasión de impuestos entre los miembros de sus cúpulas, su influjo en el deterioro moral es fatal. La corrupción, entonces, como la Hidra de la mitología, multiplica cabezas. Es muy fácil echarle la culpa de todo lo que pasa al enemigo político o a las pandillas. Pero la evidencia nos dice que mientras el liderazgo político permita y organice diversas formas de corrupción, será difícil vencer otras formas de hurto, robo o violencia.

Es cierto que los problemas de El Salvador son muchos y que algunas de las cuestiones mencionadas no son las más graves, pero un país que convive tranquila e institucionalmente con diversas formas de corrupción, aunque sean larvadas, no sale adelante. Nuestros recursos son limitados y prácticamente el 80% de la población está en la pobreza o la vulnerabilidad. Que en las élites abunde la corrupción, el favoritismo, el uso irresponsable del dinero, la manipulación, impide solucionar los grandes problemas nacionales. La decisión de desterrar la corrupción en todas sus formas, incluidas las aparentemente pequeñas e inofensivas, es básico para la reconstrucción de un país tan desigual, tan plagado de violencia, tan dispuesto a la mentira para encubrir situaciones que nada tienen que ver con la racionalidad, la justicia o la democracia.

Lo más visitado
7
Anónimo
28/05/2017
14:49 pm
Cúales son las ideas principales
0 1 0
Anónimo
07/05/2017
08:06 am
Triste situación, sobretodo viniendo de personas que uno admiro y confió en sus ideas de igualad y justicia para todos. pero como dice el dicho popular no hay mal que dure cien anos ni cuerpo que lo resista, lamentablemente nuestro noble pueblo no se merece los gobernantes que tiene y los que ha tenido.
0 0 1
Anónimo
04/05/2017
15:45 pm
Excelente Editorial. En El Salvador, pais sumido en la miseria y con inequitativa distribucin de la riqueza, se deberia promulgar el delito de corrupcion, como Crimen de Lesa Humanidad y, ademas, hacer caer con el mayor rigor el peso de la ley a los corruptos. Hugo Guerra Y Guerra
0 0 0
Anónimo
04/05/2017
15:31 pm
A toda costa tenemos que erradicar el pestilente cancer de la corrupcion en El Salvador. Hay que enjuiciar, devuelvan lo robado y encarcelar a todos los corruptos. Tenemos que arrancar de raiz esta mala praxis y evitar que caigamos en profundos y oscuros abismos sociales, como otros paises, entre ellos Mexico, que se esta ahogando por la perpetua corrupcion anquilosada en todos los niveles del pais, caldo de cultivo para otras plagas sociales, como el narcotrafico, etc. nuestro sufrido pueblo ya no soporta tanta sangia!!! Desde fuera de nuestro pais tristemente vemos como se cumple la lapidaria frase de Verdi en Nabuco: Oh mia patria se bella e perduta ................
0 0 0
Anónimo
04/05/2017
10:50 am
Ladrones y Corruptos se ha vuelto costumbre en El Salvador y Latinoamerica en todos Los partidos politicos y en todos Los Gobiernos, Por eso El Salvador esta como esta. No Es Un secreto.
0 0 0
Anónimo
03/05/2017
09:49 am
No solo Ministros y viceminostros recibieron sobresueldos, tengo conocidos que fueron miembros de instituciones autónomas que tambien recibieron dinero de manos de Calderon Sol. Deberían investigar a directivos del ISSS, BCR, INSAFORP, CEL entre otros.
0 0 1
Anónimo
02/05/2017
15:36 pm
Con todo respeto, la corrupción, se da en diferentes ámbitos, y no estoy defendiendo a ningún corrupto..LA UCA contrata docentes de mala calidad que se ganan el sueldo pagado por los alumnos y no llegan a darles clases
0 8 1