La decadencia de la política de la guerra

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Rodolfo Cardenal
13/11/2020

El presidente Bukele y sus ministros se ríen como quieren de los diputados de Arena y del FMLN. El irrespeto es motivo suficiente para que estos se sientan ofendidos, incluso victimizados, por el poder ejecutivo. Sin embargo, la violencia institucional que sufren es también su responsabilidad. Incautamente han dejado el espacio libre a las ofensivas del presidente y sus funcionarios. Su actividad legislativa es lenta, improcedente e incompleta. Su actividad política, irrelevante. Hasta ahora, en vísperas de elecciones legislativas y municipales, han sido incapaces de articular una propuesta convincente. Se limitan a reaccionar a las iniciativas presidenciales. Entorpecen su ejecución y provocan la ira del presidente, pero no tienen nada que ofrecer en su lugar. Tampoco los diputados de los otros partidos, sumisos a las directrices del mandatario. El cuestionamiento a los funcionarios que han tenido a bien acudir a las comisiones legislativas no ha conducido a ningún lado. La nulidad de la oposición legislativa ha sido aprovechada hábilmente por Casa Presidencial. Los diputados de Arena y del FMLN y su cohorte de asesores no constituyen una oposición que imponga respeto al poder ejecutivo.

Los diputados de Arena y del FMLN descubren hasta ahora el juicio de El Mozote, los archivos militares, la partida secreta presidencial, la democracia, la institucionalidad, la corrupción y la moral pública. Arena tuvo dos décadas y el FMLN una para promover los derechos humanos y la administración de justicia, para fortalecer la institucionalidad democrática e implantar un servicio público basado en el conocimiento, la experiencia y la ética. Ahora que el presidente Bukele sigue sus pasos, levantan sus voces airadas para denunciar lo mismo que ellos descuidaron en tres décadas. Sus protestas tienen mucho de falsas e hipócritas. Si al menos fueran acompañadas por un proyecto sólido, veraz y viable, podrían avanzar en credibilidad.

Lo peor es que no han aprendido de su fracaso. La elección en curso de tres magistrados suplentes de la Corte Suprema de Justicia adolece de vicios conocidos. El FMLN no solo insiste, por segunda vez, en meter a uno de sus alfiles, sino que tiene el descaro de defenderlo como servidor público ejemplar, pese a que su mediocre desempeño en la academia de policía es bien conocido. Los dos magistrados de la Sala de lo Penal que temerariamente han fallado en contra de la Sala de lo Constitucional para salvar el pellejo de los militares acusados de la masacre en la UCA fueron elegidos por esos mismos partidos. Ninguno cumple con los requisitos formales para ser magistrado, al igual que el presidente del Banco Central de Reserva y el ministro de Hacienda actuales. Arena y el FMLN no tienen solvencia para reclamar por los desaciertos del presidente Bukele, que no hace otra cosa que imitarlos. El discurso es distinto, pero el modo de gobernar es idéntico. El mandatario enfatiza lo mucho que lo separa de los presidentes de Arena y del FMLN, pero, en la práctica, gobierna como ellos.

Arena y el FMLN no han caído aún en la cuenta que viven inmersos en un pasado inexistente, muy marcado por una guerra sin sentido e irracional, y por una postguerra caracterizada por la corrupción, el fraude y la violación flagrante de la institucionalidad. Los liderazgos políticos de la oligarquía reaccionaria y de la revolución que no fue han envejecido, aferrados al pasado. Convencidos de estar en posesión de la solución para el país, se han negado a abrir espacio a las nuevas generaciones. No aceptan otra forma de hacer política. La desactualización ha erosionado sus posibilidades sociales y políticas y, por ende, también electorales. Gobernaron sin rivales hasta la llegada de Bukele. No es que este tenga mejores respuestas, sino que su enajenación de la realidad nacional le dejó el campo libre.

Bukele es un fenómeno sociopolítico que se encuentra por todos lados, en Europa y en Estados Unidos. Es la protesta de la gente ante la falta de respuesta a sus necesidades más sentidas y ante el miedo frente a un futuro inmediato incierto y amenazador. Bukele ha sabido ofrecer seguridades y ha sugestionado a sus seguidores del poder transformador de su discurso. Eventos como el huracán Eta sirven bien a este propósito. Los funcionarios aparecen al frente de la crisis, aparentan tener la situación bajo control y prometen hacerse cargo de las víctimas. El espectáculo es persuasivo. Otra cosa es que entregue lo prometido. El éxito del presidente Bukele y su partido es la otra cara del fracaso de Arena y del FMLN. Estos cada vez pierden más terreno ante el empuje del partido oficial. Aunque tal vez no por mucho tiempo: el electorado tiende a castigar la política tradicional, pero no agrada ser gobernado por sus reemplazos. Estados Unidos es un buen ejemplo. Se abre así una oportunidad para las nuevas formaciones políticas salvadoreñas que, con el tiempo, pueden convertirse en la némesis de los triunfadores de hoy.

 

* Rodolfo Cardenal, director del Centro Mosneñor Romero.

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Joser
16/11/2020
14:46 pm
No es nada nuevo que la lucha revolucionaria salvadoreña sea ninguneada y para muchos y en este marco, que no seamos "ni chicha ni limonada". Sí Sr Cardenal, lo mas que las décadas del 70-80-92 pudo engendrar/parir fué "desafortunadamente" payasos, insolventes y fracasados. Más en honor a la justicia, a estos "quijotes de pasado inexistente" no se les puede hacer responsables de la sumision y el miedo actual del pueblo salvadoreño. Los proyectos políticos no surgen de la nada, sin base social ni son obra de bufones y claro, ante la ausencia de un "proyecto solido" de ARENA/o FMLN -"sombras caducas en estado vegetativo"- la gente ha elegido la alternativa viable y practica, es decir, el "fenómeno sociopolitico Bukele". Canalizador de protestas y de dar respuesta a las necesidades mas sentidas y de "seguridad garantizada". Más, séra un "mundo" gatopardista, À lo Fukuyama y pandillero en donde ni el mismo diablo por muy diablo que séa, tendrá derecho de protestar o de reclamarle a Bukele
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Emilio
16/11/2020
13:21 pm
Es buen análisis y buena opinión. Se convierte en inútil cuando pensás: cuánta gente lee estas opiniones? Una razón de la popularidad de este gobierno (o LA RAZÓN) es la falta de pensamiento o de criterio de las masas poblacionales, sin ser peyorativo. Sólo LIKES es lo importante para ellos. Y es facilísimo, sólo un teclazo. Y esos miles de personas difícilmente leerán estas opiniones. Tenemos que masificar estas reflexiones de la UCA y demás organizaciones con gente pensante. La otra es si el nivel sería comprendido, siempre sin ser peyorativo.
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Rodin
13/11/2020
22:52 pm
Muy buen comentario y en línea con el papel de la UCA de iluminar más allá de los lugares comunes en el análisis político. De lo que se trata es de despertar una conciencia crítica en la población para que sepa distinguir entre las falsas y las verdaderas críticas al populismo. La trayectoria de Arena es conocida. Surgió de lo más oscuro de la simbiosis entre terratenientes y militates salvadoreños a ser un "respetado" partido de derecha. Del PCN no se diga, es miembro amputado de la Tandona que todavía cree que tiene vida propia.El caso del FMLN es más complicado, porque surgido de las luchas populares, son hijos bastardos de una tradición marxista crítica todavía no estudiada a profundidad. No es extraño que la impunidad siga rampante. El Salvador se asemeja desde hace años a una película de terror.Se han asesinado y masacrado sin límites y en plena luz del día . Los que han aydado a encubrir a los asessinos son personas "respetables". Inaudito.¡Ya queremos que la película termine!
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Esteban637120460
13/11/2020
21:02 pm
Normal que se rían. Las administraciones de ARENA y especialmente las del FMLN llevaron en « puente de plata » a Bukele. Los resultados confirman la clásica tesis: no pierde la oposición sino que pierde el gobierno. Ahora, AGUA Y AJO. A aguantarse y a joderse. Sois vos mismos los dueños del voto y si en la legislativas gana de nuevo NI, no necesitará la UCA mucho análisis. Desempolven a Martín-Baró y relean « El compadrazgo como estructura política en ES ». Despierten, espabilen cosmopolitismo,
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