Ilusiones populares fabricadas por los mismos de siempre

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Proceso
08/04/2021

A pocos días de que empiece la nueva legislatura, puede que resulte conveniente reparar en dos fenómenos populares que, sin duda, estarán presentes el 1 de mayo: por un lado, las ilusiones que la maquinaria propagandística del presidente ha generado en la mayoría de la población salvadoreña y, por otro lado, las esperanzas que esa mayoría tiene sobre su futuro.

Una de las principales ilusiones producidas por la maquinaria ideológica presidencial está vinculada con las elecciones del pasado 28 de febrero. El voto mayoritario por el partido Nuevas Ideas produciría una Asamblea Legislativa que, por fin, buscaría favorecer al pueblo. La Asamblea sería rescatada de las garras de “los mismos de siempre” que, como lobos, han depredado los recursos públicos y han legislado para favorecer sus intereses mezquinos. Fueron unos “malditos”, en palabras del presidente y, por eso, había que sacarlos de la Asamblea.

¿Trabajará por el pueblo una Asamblea Legislativa dominada por Nuevas Ideas? Dentro de poco tiempo ocurrirán hechos que permitirán responder esta pregunta de manera fehaciente. Entonces se podrá afirmar, o no, que todo fue una ilusión. Por supuesto que la coyuntura es propicia para que se produzca un giro en la forma de legislar en el país. Ningún partido, desde 1994, gozó de tanto apoyo y contó con el control del Ejecutivo y el Legislativo. Ningún partido, desde 1994, contó con condiciones favorables para el control de la Corte Suprema de Justicia, la Fiscalía General de la República, la Corte de Cuentas de la República y el Instituto de Acceso a la Información Pública; además de las dos Procuradurías por cuanto pronto han de ser nombrados sus nuevos titulares.

¿Por qué entonces hablar de una ilusión? ¿Acaso no se trata de una posibilidad a punto de ser actualizada? ¿Por qué ser tan críticos con el gobierno? ¿Por qué tanto escepticismo? ¿Por qué mejor no hacer como el pueblo y creer el discurso gubernamental sobre la Asamblea?

La postura crítica hacia esta ilusión tiene una base en el comportamiento mismo del presidente y de sus funcionarios, algunos de los cuales serán parte del contingente legislativo de Nuevas Ideas. Lo que estos han hecho en la práctica está lejos de corresponder con un trabajo por el bienestar del pueblo. No se trata simplemente de que estos funcionarios irrespeten el marco legal. Eso ya lo hacían “los mismos de siempre”. Por eso el país vive altos niveles de corrupción y algunos de los funcionarios de gobiernos anteriores fueron juzgados e incluso condenados.

Si el marco legal suele ser el derecho de los poderosos, saltárselo podría estar justificado si con ello se produjera un bienestar general o si con ello las víctimas de la injusticia, que está estructurada en la sociedad salvadoreña, dejaran de serlo. Sin embargo, saltarse el marco legal para contener la expansión del covid-19, proporcionar ayuda económica, paquetes alimenticios, vacunas contra la pandemia, no significa ni implica necesariamente trabajar por el bienestar general. Todo ello se puede hacer para favorecer fines particulares, ya sean estos los intereses de los propios funcionarios, o ya sea intereses de sus allegados.

Además, proporcionar todos esos bienes y servicios puede tener como finalidad la generación de una relación clientelar, de dependencia, propia de quienes son súbditos en lugar de ciudadanos. Ningún faraón, ningún sultán, ningún rey gobernó sin proporcionar algunos beneficios a sus súbditos. El asistencialismo como política pública muchas veces es necesario, pero un predominio de políticas públicas asistencialistas produce y reproduce una relación de dependencia hacia la agencia que brinda el bien o el servicio. Producir dependencia juega en favor del proveedor y no del receptor. Cuanto más necesite el receptor de las dádivas de su proveedor, mayor será el sometimiento de aquel a la voluntad de este. Así se mantienen los tiranos en el poder.

Pero, como las cosas pueden cambiar en la medida en que las personas cambian, habría que observar qué es lo que ocurre a partir del 1 de mayo. La vida en sociedad está estructurada. La producción y distribución de riqueza está asociada con la división de la sociedad en clases, con la desigualdad y la exclusión social. Las estructuras económicas y sociales así constituidas son mantenidas desde las estructuras políticas, jurídicas y culturales. Las víctimas de estas estructuras se equivocan si tienen la ilusión que únicamente basta un cambio de personal para dejar de ser víctimas. La historia salvadoreña se puede contar como una sucesión de gobiernos, desde la Colonia hasta nuestros días, sin que las víctimas de las estructuras sociales lo hayan dejado de ser. ¿Qué datos hay en la realidad presente que indiquen un cambio para las víctimas?

Las preguntas podrían ser más concretas porque en lo concreto es donde se decide el carácter ilusorio del discurso presidencial respecto de la nueva legislatura. ¿Qué harán para que la gente tenga mejores ingresos y no tenga que marcharse del país de manera indocumentada? ¿Qué harán para que bajen las extorsiones y la gente no viva con su vida amenazada por las pandillas? ¿Qué harán para que el pueblo que les votó tenga acceso a agua potable en sus viviendas? ¿Qué harán para que la ciudadanía tenga acceso a la información sobre el uso de los fondos públicos por parte del Ejecutivo? ¿Qué harán para combatir la corrupción? ¿Qué harán para que los nuevos magistrados de la Corte Suprema de Justicia sean personas que administren justicia de manera independiente de cualquier otro interés que no sea la justicia? ¿Qué harán para que el Fiscal General investigue la malversación de fondos por funcionarios públicos? ¿Qué harán para que el Instituto de Acceso a la Información Pública sea garante de la transparencia en las oficinas públicas? ¿Qué harán para no endeudar más al país y sean los pobres quienes tengan que pagar precios más altos por bienes y servicios proporcionados por el Estado? ¿Qué harán para ejercer su facultad constitucional de control político institucional sobre el Ejecutivo?

La mayoría del pueblo salvadoreño está ilusionada con su presidente y la nueva Asamblea Legislativa. Pero la ilusión se puede convertir en frustración. Y podrá ser ilusorio también pensar que, si el presidente y los diputados de Nuevas Ideas le fallan a esa mayoría, la misma los va a quitar en las elecciones de 2024. Es ilusorio pensar que el entorno presidencial no va a tomar control de la autoridad electoral y del carácter libre de las elecciones. Basta con voltear a ver hacia Nicaragua para entender lo que en El Salvador se está fraguando. Lo que allí hay es un caudillo que, con políticas asistencialistas, se mantiene en el gobierno acumulando capital para sí y para sus allegados. Al desaparecer la ilusión, es esta cruda realidad la que permanece: los que gobiernan y se enriquecen también son los mismos de siempre.

 

* Artículo publicado en el boletín Proceso N.° 39.

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