Irresponsables ante la salud pública

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Es escandaloso ver al nuevo y flamante presidente de la Asamblea Legislativa oponiéndose a un préstamo destinado, entre otras cosas, a abrir nuevos Equipos Comunitarios de Salud Familiar y Especializados (Ecos), los cuales han reducido enormemente el número de salvadoreños sin acceso ni siquiera a salud de primer nivel. Invertir solamente en hospitales de tercer nivel, mientras se deja a la población sin acceso a la salud básica, no solo es un absurdo en el campo de la salud pública, sino un acto de desprecio a los más pobres. Gracias a los Ecos, el país ha mejorado sustancialmente en los estándares internacionales de salud. Previo a las pasadas elecciones presidenciales, en las que Quijano y Sánchez Cerén se disputaron la Presidencia, funcionarios internacionales mostraban preocupación de que, según los resultados electorales, se quisieran eliminar los Ecos. Y la razón era obvia. Durante los cinco años del Gobierno de Funes, y especialmente bajo la conducción del Ministerio de Salud por parte de María Isabel Rodríguez, se habían dado importantes pasos en la cobertura de la red del Ministerio y en el acceso de la gente a la misma. Ir contra los Ecos es condenar a la salud pública a una mayor debilidad, y eso preocupaba a los funcionarios internacionales hace aproximadamente cuatro años.

Es real la necesidad de construir un nuevo hospital Rosales. Pero si a la vez eliminamos o no dejamos crecer a los Ecos, tendremos muy pronto un verdadero congestionamiento de enfermos en el nuevo hospital, que lo volverá todavía más difícil de manejar y, por supuesto, más irrelevante para la salud pública de lo que ya es. El presidente de la Asamblea se pregunta: “¿De qué sirve tener un hospital si no hay insumos y no hay médicos contratados?”. Pero no se da cuenta que de nada sirve tener un hospital de tercer nivel si no hay atención de primer y segundo nivel en las zonas aledañas. Los problemas de salud que se podrían solucionar en los primeros niveles irán a parar al hospital, si hay suerte, o simplemente se agravarán, cuando podrían haber sido atendidos con un costo menor. La ignorancia de un diputado, que para mayor agravante pide que le llamen “doctor”, condenará a muchos salvadoreños a la enfermedad irreversible. Y después, como suele suceder, se llenarán la boca con las palabras “patria” y “democracia”, y vivas al nacionalismo para continuar con la farsa de un Estado que dice tener como uno de sus objetivos fundamentales la justicia social, pero que al mismo tiempo se burla de los pobres.

La Asamblea Legislativa siempre ha sido el espejo de los problemas de El Salvador. Entre sus presidentes hemos tenido desde miembros de escuadrones de la muerte hasta corruptos, borrachos, aprovechados e ignorantes. Ha habido diputados decentes, incluso algunos en puestos de máxima importancia en la Asamblea. Pero la dinámica política y legislativa hace pensar que los decentes son o han sido minoría. Quijano labró su importancia en Arena más que por su inteligencia, capacidad de negociación o de propuesta para el país, por su facilidad para la réplica y el alegato combativo en la Asamblea. En la alcaldía de San Salvador tuvo un poco más de preocupación por la gente y eso le llevó a ser candidato a la Presidencia. El cargo de ahora parece más un consuelo, y ciertamente una respuesta a su popularidad en el partido, que una decisión basada en la capacidad técnica. Ha vuelto a sus inicios y ojalá no se cumpla en él la famosa frase que dice que “nunca segundas partes fueron buenas”. Entrar en una dinámica de pleito, olvido de los pobres, irresponsabilidad técnica y freno de una política de salud inteligente, hará que Quijano termine tristemente su carrera política. Para terminarla bien, le hace falta estar mucho más abierto al diálogo, confiar menos en la prepotencia de la aritmética asamblearia y asesorarse en el campo de la salud pública, en el que ciertamente muestra lagunas lamentables.

* José María Tojeira, director del Idhuca

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Anónimo
24/09/2018
19:45 pm
El país es una completa parafernalia, y es triste ver como jóvenes muy competentes deciden largarse, ante tal situación. Y que les vaya bien y que ni piensen en regresar. Hemos llegado al principio de máxima incompetencia.
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Anónimo
04/06/2018
14:30 pm
En el pais hay dos sistemas que no funcionan, el Seguro Soial y el de Salud Publica. No me explico porque no se integran estos sistemas, se eliminan duplicidades y se establece un sistema integral que cubra a toda la poblacion. Si, se enecestian hospitales, pero como dice el articulo, el primer nivel de salud son los consultorios comunitarios. Una politica integrada debe contemplar un sistema unitario a todos los niveles. Es esto dificil de lograr? No, si se tiene la voluntad de hacerlo.
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