Jóvenes sin empleo ni estudios

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Editorial UCA
09/12/2013

La falta de empleo juvenil, y en especial de un empleo decente, es un grave problema que merece la preocupación y atención de la sociedad y de los responsables de conducir los destinos de la nación. El Salvador necesita políticas públicas que respondan a la demanda de los jóvenes de conseguir un puesto de trabajo digno. Según datos de la Digestyc, el índice de desempleo juvenil en 2012 fue del 10.4%; es decir, el grupo de desempleados es de 137 mil 800 jóvenes, una cantidad que muestra la enorme dificultad de este sector de la población para conseguir un empleo. Además, los datos estadísticos muestran una diferencia de 4 puntos porcentuales entre el desempleo juvenil y el promedio nacional, lo que permite inferir que a los jóvenes les es más difícil encontrar empleo que a los adultos.

Hemos de tener en cuenta también que estos jóvenes desempleados tampoco estudian, por lo que su situación es altamente vulnerable. Esto explica en buena medida otras realidades de nuestra sociedad. La falta de oportunidades de empleo, unida a la ausencia de oportunidades de estudio, alienta la incorporación a las pandillas y otros grupos delincuenciales. Por ello, es fundamental que la generación de empleo juvenil, así como de facilidades para que los jóvenes se mantengan en el sistema educativo y puedan finalizar, al menos, un técnico, sea parte de las políticas públicas de prevención de la violencia. Este grupo de jóvenes en riesgo debe ser especialmente atendido; las autoridades y las organizaciones juveniles deben unir esfuerzos y volcarse de lleno en apoyar su desarrollo y su incorporación al mercado laboral, o su reingreso al sistema educativo. Ciertamente, ya hay esfuerzos en esta dirección, pero es necesario hacer mucho más para que realmente se logre un cambio significativo.

La falta de empleo entre los jóvenes es también uno de los principales incentivos para la migración ilegal, de lo que es prueba el incremento de los índices de migración juvenil, especialmente en las zonas rurales, donde estudiar más allá de noveno grado es difícil y encontrar un empleo se convierte en una misión imposible. Ante ello, es útil volver la mirada hacia la experiencia de otros países que han enfrentado con éxito la problemática. Una medida que ha tenido un impacto positivo es favorecer a las empresas que contratan a jóvenes, ofreciéndoles a los empleadores cuotas más bajas en el pago de la seguridad social durante el primer año de trabajo de los muchachos, siempre y cuando se comprometan a contratarlos por otro período. Esto no tiene mayor costo, pues los jóvenes se enferman menos que los adultos y hacen menos uso de la seguridad social. Cuando la oferta de empleo es tan escasa como en El Salvador, la legislación laboral debe fomentar la creación de nuevos puestos de trabajo y la incorporación de los jóvenes a la vida productiva. Un modo de hacerlo es, por ejemplo, prohibiendo que los jubilados pensionados sigan trabajando. Al jubilarse y recibir su pensión, el adulto mayor debería ceder su puesto a una persona joven que no haya tenido la oportunidad de trabajar. De ese modo se crea una solidaridad intergeneracional que produce beneficios para todos.

En una sociedad como la salvadoreña, donde la juventud es una mayoría y su participación en el mercado laboral es clave para el incremento de la producción, la generación de riqueza y, por ende, el desarrollo, la dura realidad del desempleo juvenil contradice a los mejores discursos. La juventud enfrenta un proceso de marginación y exclusión creciente. Los jóvenes que abandonan el país para irse mojados hacia el Norte constituyen una de las principales sangrías de la sociedad. Son arriesgados, valerosos, dispuestos a enfrentarse a grandes dificultades con el objetivo de tener un trabajo que les permita tener los recursos para su sustento y el de sus familias. Con ellos se va una gran riqueza humana que empobrece a El Salvador. Ojalá que el próximo gabinete de Gobierno sea capaz de ofrecer soluciones verdaderas a las demandas de trabajo y estudio de la juventud salvadoreña.

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Anónimo
25/06/2017
11:08 am
Me pareció perfecto este pequeño resumen de los jóvenes sin empleo ni estudios
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Anónimo
07/04/2017
09:52 am
Quisiera preguntarles sobre cuales fueron sus fuentes Bibliograficas para dicha investigacion se los agradeceria mucho ya que estoy realizando un trabajo de investigacion sobre la falta de oportunidades laboral en los estudias universitarios
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Anónimo
30/10/2016
13:34 pm
y
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Anónimo
12/10/2016
11:01 am
estimado mis compañeros y mi persona estamos trabajando en un proyecto del desempleo en los jovenes por casualidad tendran algun libro que hable del tema...si es asi aserme lo saber a..Luis5918@msn.com
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Anónimo
09/12/2013
23:20 pm
El futuro de la sociedad son los jóvenes. Toda sociedad debe hacer todo lo posible, porque tengan estudio, preferiblemente gratis a todo mundo accesible y que sea en lugares \"digno\", o sea que escuelas, universidad, suficiente profesorado, como que tambien se posean la infraestructura para que el estudio se dé... cuando los niños crecen en lugares bellos, que inspiran, con profesores y padres responsables que les brinden amor e inspiracion, asi seran ellos el dia de mañana. Todos tenemos la responsabilidad de brindar un lugar en que crecer, vivir, que sea seguro, acogedor y prometedor... comenzando con los padres. La familia es el mejor retrato de la sociedad. El trabajo es un intercambio... la persona ofrece su conocimiento, mano de obra, a cambio de remuneracion equivalente, por un producto \"bueno\". Cuando el joven NO esta calificado, no tiene estudios, ¿que conocimiento pone en practica? La educación responsable. 1) en la familia, 2) en la escuela, 3) en la
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