Arena 2021: sálvese quien pueda

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En la elección 2021 Arena sufrió un importante revés electoral que le significó la pérdida numérica y simbólica de varias alcaldías y escaños legislativos. Por ejemplo, en 2018, Arena obtuvo 37 diputaciones, pero en 2021 solo obtuvo 14. Además, en el ámbito municipal, obtuvo únicamente 35 concejos municipales, mientras que en el 2018 había obtenido 139 alcaldías. Ante dicho escenario surge la pregunta: ¿Qué sucedió con el partido Arena en las elecciones de 2021? Para contestar esta interrogante se considera necesario plantear los antecedentes de Arena, las estrategias utilizadas en la campaña 2021, los desafíos, las fortalezas con las que aún cuenta el partido y, finalmente, unas reflexiones finales acerca del futuro del mismo.

Como parte de los antecedentes, es importante señalar que Arena surgió en 1980 (y fue inscrito oficialmente en 1981), en plena guerra civil, como un nuevo instrumento político para enfrentar a las organizaciones revolucionarias y se puede catalogar como un partido de notables1. Arena fue una especie de reemplazo del PCN, ya que este último se volvió incapaz de mantener la confianza del electorado. Desde entonces, ARENA se convirtió en un actor importante del sistema político y,  al tomar el control del Ejecutivo en 1989, tuvo la capacidad de amoldarse al proceso de negociación de la paz con el FMLN para luego legitimarse políticamente en la etapa postbélica. A partir de los Acuerdos de Paz, Arena desarrolló un discurso capaz de aglutinar casi de manera exclusiva al simpatizante de derecha y también fue capaz de superar electoralmente en varias ocasiones a su principal rival, el FMLN.

Sin embargo, a medida transcurrió el tiempo, la insatisfacción de la población comenzó a aumentar en las encuestas de opinión pública, sobre todo en las áreas de seguridad pública y de reducción de la pobreza. Los gobiernos de Arena intentaron contrarrestar  el malestar generado por esas problemáticas con una propaganda eficaz y permanente que enfatizaba frases como: "el presidente de la paz", "vamos todos a vivir mejor", "lo mejor está por venir", "vamos a recuperar El Salvador", que le permitieron al partido mantener el apoyo popular. Finalmente, una extendida percepción de descalabro económico y de corrupción agotó al partido y a sus dirigentes y, luego de 20 años en el Ejecutivo, perdieron la elección de 2009. En ese momento, Arena entregó la presidencia de la República al FMLN y logró una transición pacífica hacia la oposición. En junio de 2019 se cumplieron 10 años desde que el partido dejó la presidencia. Sin embargo, en vez de estar en una mejor situación, los resultados de las elecciones de 2021 hicieron aun más evidente el deterioro material y moral del partido2.

En segundo lugar, en cuanto a las estrategias electorales ejecutadas por el partido en el 2021, se puede destacar que su campaña inició con una misa en la Iglesia Dolores de Izalco, y posteriormente, con una reunión en el Parque Bicentenario de la capital. A causa de la pandemia o por otros motivos, a ambos eventos llegó un reducido grupo de militantes que se percibían con sensación de desánimo. En ese momento comenzaron a destacar las figuras de los candidatos a alcaldes de San Salvador, Ernesto Muyshondt, y de Santa Tecla, Roberto d´Abuisson. Finalmente ninguno de los dos resultó electo.

Por su parte, el eslogan de campaña 2021 de Arena fue "El Salvador nos une", que en la práctica sonó más a un “sálvese quien pueda”, porque el descontento del electorado y la existencia de listas abiertas en la boleta permiten a la población mostrar su preferencia al seleccionar únicamente los rostros de los candidatos de su preferencia y se personaliza el voto. Por ello, en la campaña, los candidatos de Arena compitieron no solo con los otros partidos, sino también entre ellos mismos. Durante la campaña tampoco fue posible reconocer una propuesta electoral como bloque y, más bien, llegó a ser un concurso de popularidad o de belleza.

Otro aspecto importante de la campaña es que los candidatos se distanciaron de la imagen e identidad del partido. De hecho, en sus piezas de campaña, muchos candidatos colocaron en pequeño, o casi oculta, la bandera de Arena. Otros, por su parte, utilizaron los colores blancos, amarillos y /o naranjas y abandonaron el clásico tricolor de Arena. Esta estrategia fue incluso aplicada por la popular candidata a alcaldesa de Antiguo Cuscatlán, Milagro Navas, quien utilizó, de manera predominante, el color rosado en sus piezas de campaña. Fue evidente que los mismos candidatos reconocieron el desgaste de la marca partidaria. Dicha situación pudo también influir en la poca cantidad de propaganda de Arena que se colocó en los distintos medios de comunicación y vallas publicitarias, en comparación con elecciones anteriores. Sin embargo, esta situación también se explica por la disminución de financistas que ha tenido el partido y a las deudas vigentes que el partido conserva desde la campaña pasada.

De igual forma, como se ha señalado anteriormente, el entonces alcalde de San Salvador Ernesto Muyshondt fue la figura más visible del partido durante la campaña. Como parte de su estrategia electoral, Muyshondt se mostró como alguien cercano al presidente Nayib Bukele. Incluso es una de sus piezas de campaña, Muyshondt aparecía “codo a codo” con Bukele. Esta fue una de las varias muestras de "coqueteos políticos" que Muyshondt tuvo con el mandatario, tal como en su momento lo hicieron los exdiputados Arturo Magaña, Milena Mayorga, Gustavo Escalante y Felissa Cristales, quienes terminaron sumándose a la causa de Bukele. Sin embargo, no hubo más acercamientos ni mayor reciprocidad de parte del presidente de la República a medida avanzó la campaña. Finalmente, Muyshondt se decantó por utilizar apodos para referirse a sus adversarios políticos. Por ejemplo, llamó "piraña peinada" al ministro de Hacienda, Alejandro Zelaya  y Mario "Basura" Durán al candidato a alcalde por San Salvador del partido Nuevas Ideas. Es decir, Muyshondt realizó una campaña electoral difusa y poco atractiva para la población que incluso se volvió contraproducente para él mismo, pues meses después fue señalado por funcionarios cercanos a Bukele de haber cometido diversos delitos mientras se desempeñó como alcalde de San Salvador.

En tercer lugar, es claro que Arena tiene desafíos que enfrentar. El partido debe asumir que ya no es el partido mayoritario de la derecha ideológica  y que sus votantes ahora pueden escoger a otros partidos conservadores como GANA, Nuestro Tiempo, Vamos e incluso Nuevas Ideas, quienes han conseguido atraer a votantes de derecha descontentos con Arena. Además, el partido debe asumir su responsabilidad por las secuelas sociales y por los problemas ocasionados por las reformas neoliberales que fueron impulsadas e implementadas durante sus gobiernos y que impactaron de manera negativa a la mayoría de la población salvadoreña. De igual forma, la idea del comunismo como enemigo natural del partido Arena ha desaparecido. Ahora ya no se enfrentan a la izquierda, sino a una "nueva derecha" que mezcla innovación y conservadurismo, y a la que no han podido superar electoralmente.

Por otro lado, es claro que Arena carece de un proyecto y un liderazgo actualizado y se aferra a localismos. Ante la opinión pública, el partido es percibido como ejemplo de ineficacia del sistema político tradicional y de sus instituciones. De igual manera, su credibilidad está desgastada, porque representa una forma de gobernar que no respondió a las necesidades y demandas sociales y que no estuvo a la altura de sus promesas, lo que le ocasionó este revés electoral.

En cuarto lugar, es posible reconocer algunas fortalezas con las que Arena todavía cuenta. Por ejemplo, el partido aún recibe apoyo de parte de algunos grupos pertenecientes a  una vieja derecha “oligárquica”, asociada a una hegemonía local todavía renuente a integrarse  a nuevos escenarios políticos. Además, puede que Arena aún cuente con cuadros jóvenes (que frecuentan y han sido formados en universidades conservadoras y que tienen vínculos con el Partido Republicano de Estados Unidos), que propician encuentros con otros cuadros de la derecha internacional.

En conclusión, Arena, como partido de “notables”, fue una afirmación del poder de la oligarquía salvadoreña durante muchos años. En el partido se vieron representados varios grupos económicos privilegiados (como los estratos industriales y comerciales de este país). Sin embargo, diferentes conflictos de intereses y diferencias entre estos grupos poderosos ahora se ven reflejados en la actual pluralidad de ofertas partidarias de derecha que van más allá de Arena. En efecto, los liderazgos como el de Roberto d’Abuisson, ya no son incuestionables por los nuevos electores que se identifican con la derecha ideológica y que ahora demandan nuevos tipos de líderes. Ante esto pueden surgir varios posibles escenarios, de los cuales se destacan dos. El primero es que Arena resurja y que esta etapa sea solamente una crisis más, es decir, que Arena se logre adaptar al nuevo escenario político, donde ya no será el más votado entre los partidos de derecha en El Salvador, pero donde buscaría nuevos objetivos, liderazgos y adversarios (en este último uno que vaya más allá del comunismo). El segundo es que la incapacidad de adaptación termine de derrumbar al partido y, por tanto, Arena tendría incluso menor trascendencia de la que ya  tiene, con lo que terminaría de ceder el protagonismo a nuevos partidos de derecha.  Cualquiera de los dos escenarios implica un “sálvese quien pueda''.

 

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Referencias

1. Un partido de notables, hace referencia a agrupaciones que giran en torno de una o varias personalidades, cuentan con una organización de débil estructura interna y poco articulada territorialmente, y su organización es más bien de carácter oligárquico coordinados alrededor de un interés común para llevar a la práctica un programa político generalmente poco articulado (Ostrogorsky, 1908)

2.Desde los Acuerdo de Paz de 1992 Arena perdió las legislativas de 2006, 2009 y 2021 (quedando en todas en segundo lugar). En cuanto a presidenciales perdería las elecciones de 2009, 2014 y 2019 (es decir las últimas tres)

- Ostrogorsky, M. (1908).  Democracy and the Organization of Political Parties. New York, MacMillan

 

* Luis Aguilar, Departamento de Sociología y Ciencias Políticas. Artículo publicado en el boletín Proceso N.° 62.

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